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Me alquilo para vocear

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07.08.2026

Me alquilo para vocear

Autor(es): Tania Chappi

Cuba es tierra fértil para los inventos en todas las áreas del quehacer humano. Y para la fe en el éxito de estos. Un ejemplo es la críptica nomenclatura adoptada por la Unión Eléctrica (UNE) en sus mensajes a la población, con el propósito de informar sobre los horarios de los apagones. Sin embargo, como estamos en los meses veraniegos, me ceñiré a reflexiones suscitadas por dos actividades recreativas.

A finales de junio una carpa amplia y alta se elevó en un descampado a pocas cuadras de mi edificio. Había llegado el circo. Recordé los espectáculos de la compañía nacional, hará más de un decenio, en su sede junto a las playas del oeste habanero; la juventud y profesionalidad de los artistas, el dinamismo del programa. Luego, en trance de remembranzas, viajé cinco décadas atrás, a cuando las variedades circenses soviéticas se instalaron en la Ciudad Deportiva de la capital cubana y sus audacias nos dejaron boquiabiertos.

En ambas épocas las funciones se difundían por la prensa escrita, la radio, la TV. ¡Cuánto han cambiado los tiempos! Ya no circulan publicaciones impresas diarias, por falta de electricidad vemos la televisión ocasionalmente y la mayoría de las estaciones de radio perseveran en el mutismo. No es preciso ser vidente para concluir que la divulgación de las actividades necesita seguir otras estrategias.

Numerosas instituciones basan hoy su promoción en el soporte digital. Nada tengo en contra de las TIC, pero no siempre constituyen la mejor alternativa y lamento que demasiadas veces actuar de forma creativa o moderna implique sinónimo de rechazo a cualquier método anterior, aunque “lo viejo” todavía sea eficaz.

Desde hace centurias se han puesto en práctica maneras sencillas y exitosas de atraer a los públicos. Los comediantes, que con sus retablos recorrían sobre carretas la Europa medieval, las conocían. Y sus émulos tropicales de inicios del siglo XX no las desdeñaron.

Disímiles circos ambulantes refrescaban el letargo de los pueblos cubanos; solían enviar pregoneros a los cuatro puntos cardinales de la localidad, a pie, en bicicleta, a caballo, a lomo de mulo, con un........

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