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Lina de Feria: Nunca sola

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24.03.2026

Lina de Feria: Nunca sola

Autor(es): Tania Chappi

Homenaje póstumo a una gran poeta cubana y universal

“La poesía debe ser todo lo contrario de la máscara. Si acaso la búsqueda de sus resortes, la señal de la desgracia de su existencia para derrumbarla, develándola”.

Son palabras de Lina de Feria. Esta escritora, nacida en Santiago de Cuba en 1945, falleció el pasado 9 de marzo. En homenaje a su vida y a su obra, publicamos fragmentos de la entrevista que concediera a BOHEMIA en 20l6, cuando se le dedicó la Feria Internacional del Libro de La Habana.

“Pertenezco a la generación de Nancy Morejón y otros poetas surgidos tras el triunfo revolucionario de 1959. Si en algo me destaco dentro de ese grupo de los 60 es que mi discurso lírico era atípico en aquellos momentos. Cuando obtengo el premio David, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, con Casa que no existía, el libro significó un giro en la literatura cubana; porque se hacía una literatura épica, de aleluyas; yo venía con una poesía de la interioridad, de la existencia, eso renovó los fundamentos de lo que sería la poesía de las generaciones posteriores”.  

-Además de escritora, usted ha realizado otros trabajos para ganarse la vida, o por interés profesional.

-Aquí en La Habana mis padres abrieron un colegio. Se llamaba Instituto Norte y era una escuela de secretariado comercial. A los trece años, sabía taquigrafía, mecanografía, inglés. Y a los catorce ya impartía clases allí.

“Después del triunfo de la Revolución, durante los cuatro años que vivimos entonces en Santiago de Cuba, por la tarde iba a la universidad y en las mañanas trabajaba; primero como secretaria, luego pasé a la Asociación de Artistas. Más tarde regresé a La Habana, entré en Juventud Rebelde y continué la carrera de Filología.

“Fue una etapa maravillosa, me obligó a desarrollar un periodismo fresco y crítico. Había una vida cultural enorme y yo tenía que entregar todos los días una crítica sobre un libro de Casa de las Américas. Tras ganar el David, en 1967, me pidieron que fuera jefa de redacción de El Caimán Barbudo. Lo hice hasta 1970”.

-Vino el Congreso de Educación y Cultura, y a continuación la política rectora del luego llamado Quinquenio Gris. Yo no podía aceptar esa política cultural. Rechacé un cargo que me ofrecieron y pedí mi baja de El Caimán Barbudo. Finalmente me ubicaron en Radio Enciclopedia Popular. Escribía notas. A la par, estudiaba en la universidad y criaba un hijo. Permanecí en la emisora hasta el año 1980.

“Siguió mi labor como asesora literaria en Güines. Más tarde el Ministerio de Cultura me colocó en la Editorial José Martí. A continuación, pasé a la Asociación de Escritores de la Uneac, y por último al Instituto Cubano del Libro, donde me desempeño actualmente.

“En 1991, tras dos décadas sin poder publicar mis poemarios en Cuba –sí lo había hecho en el extranjero-, salió A mansalva de los años y obtuvo el Premio Nacional de la Crítica. Comienza una carrera ascendente, lenta, pero segura. Vino Espiral en tierra, una plaquette; El ojo milenario, editado con mucho esfuerzo por la editorial Sed de Belleza, y también Premio Nacional de la Crítica (en 1996) al igual que los ulteriores Rituales del inocente (en 1997) y A la llegada del delfín (en 1998). En 1999 me llevo el Premio Internacional Raúl Hernández Novas, de Revolución y Cultura. Después vinieron otros galardones”.

-Suele decirse que los poetas son personas atormentadas.

-Para mí la poesía es una condena, necesito estar en continua tensión, captar, observar desde a un panadero hasta un río que se desborda, para después hacer asociaciones, realizar el salto metafórico y crear el poema. Es un proceso continuo, nunca dejo de andar atenta.

-¿Un texto suyo que prefiera especialmente?

–A mansalva de los años. Recoge, con un espíritu filosófico, la realidad de unas décadas difíciles. Ha quedado como un testimonio para el futuro. Y el Poema a Gala, que está en El libro de los equívocos y en Antología Boreal.

-¿Posee un hobby, un violín de Ingres?

-Tengo un hábito de lectura muy fuerte. Verás ahí, por ejemplo, una antología de poesía alemana. Prefiero los libros impresos; no obstante, guardo en la computadora textos como Las flores del mal, de Baudelaire; o los poemas de T.S. Elliot.  Además, me interesan profundamente el cine de autor y los dramas. Las películas interesantes me permiten hacer literatura. Ahora escribí el artículo El cine no perdona, que saldrá en La Gaceta de Cuba.

-A los 70 años de existencia cada persona ha acumulado cierta sabiduría.

-Me queda la enorme paradoja de haber conocido, a veces al mismo tiempo, la desgracia y la felicidad. Siempre es posible salir de los instantes adversos, sobre la base de que la felicidad está ahí y llegará su momento. La poesía, por su parte, es la palanca que me hace mover el mundo. Para mí es fundamental saber que gracias a mi obra no estoy sola nunca, sino acompañada por mi pueblo.

El refugio de los versosHacia tiUn ciprés es a veces el violín mejor tocado por el artistalevantando su rostro del desmayoy es perfecta la silueta contraluzbajo el ciprés estuve condonando una penagravetaciturnay en el manteo del cielo sobre las estrellasvi rodar astros difusosla extraña dosis melancólica de mi intrepidezporque todavía siento que puedo ser audaz con mis manoscuando sobrecogidas entre las tuyascreo un segundo sol en los planetas.Lo amableTenme retenida en tu búsquedaque en algún sitio estoy.Adormilada imagen en carne vivaviendo la perfección de la belleza.Los canales del techolaceran de agua los balconesy ni siquiera el más ciego regresa al hombroa la cañadadonde se caza sin querer un ser humano.Toda la libertad está en la lluviaque me impide correr hasta tu patiodonde te contaminas de lunas misteriosaspara adivinar la cruz del mundo.Las fuentes todasvierten olor a reja y a demonioy se expande la noche ofertando los cuerposal erotismo y a la sensación.Lo amable surge de lo ignotomientras los cocodrilos se deslizan en el Zambezey yo huyo del tiempo que no quiere perdonarme.

El refugio de los versos

Un ciprés es a veces el violín mejor tocado por el artista

levantando su rostro del desmayo

y es perfecta la silueta contraluz

bajo el ciprés estuve condonando una pena

y en el manteo del cielo sobre las estrellas

vi rodar astros difusos

la extraña dosis melancólica de mi intrepidez

porque todavía siento que puedo ser audaz con mis manos

cuando sobrecogidas entre las tuyas

creo un segundo sol en los planetas.

Tenme retenida en tu búsqueda

que en algún sitio estoy.

Adormilada imagen en carne viva

viendo la perfección de la belleza.

Los canales del techo

laceran de agua los balcones

y ni siquiera el más ciego regresa al hombro

donde se caza sin querer un ser humano.

Toda la libertad está en la lluvia

que me impide correr hasta tu patio

donde te contaminas de lunas misteriosas

para adivinar la cruz del mundo.

vierten olor a reja y a demonio

y se expande la noche ofertando los cuerpos

al erotismo y a la sensación.

Lo amable surge de lo ignoto

mientras los cocodrilos se deslizan en el Zambeze

y yo huyo del tiempo que no quiere perdonarme.

Cuba, Cultura, Destacamos, Lina de Feria

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