“Tengo que reinventarme continuamente”
“Tengo que reinventarme continuamente”
Autor(es): Sahily Tabares
En exclusiva, BOHEMIA dialoga con la primera actriz Yaité Ruiz Lías, la Zuleika de la telenovela cubana Ojo de Agua
En su acogedor hogar habanero, lejos de sets televisuales y cinematográficos, nos recibe sonriente. Es afable, cálida, dispuesta al intercambio. Brinda un sabroso café: lista para revelar secretos sobre cómo logra las hazañas extraordinarias de ser “otras” y siempre cautiva a los públicos desde escenarios diferentes.
Afuera escuchamos la atmósfera del barrio, música, vendedores ansiosos por vender su mercancía. Voces de niños jugando y una madre que los reclama. Ese contexto, la búsqueda de referentes, lecturas, investigaciones y lo aprehendido cada día nutren el ser y el quehacer de la primera actriz Yaité Ruíz Lías. Su disposición al diálogo es una fortuna. Motiva más que intercambios de preguntas y respuestas; conocerla, lo más sabio durante el acercamiento fraterno.
Su personaje en la telenovela Ojo de agua le permite retomar experiencias con gozo y responsabilidad.
Habla despacio: “Le busqué matices a Zuleika. Es un tipo de guajira bonachona, simpática. Por eso se gana a Nando. También tiene aristas diferentes a mi personalidad. No pienso que un hombre es la salvación de mi existencia. Pero ella se aferra a esa posibilidad obsesivamente. Reconozco sus virtudes, lucha por salir adelante y es muy buena madre. Aunque se equivocó en la manera de educar al hijo, batalla por él.
“La telenovela nos exigió esfuerzos al colectivo. Las locaciones estuvieron en fincas distantes, los accesos eran muy difíciles durante los días de lluvias. Trabajamos diariamente durante 12 horas en exteriores con ritmos acelerados. No obstante, lideró la buena energía durante el rodaje”.
Tras breve pausa, comenta: “Soy feliz porque la historia muestra a mujeres que luchan por lo que quieren. Me cautiva cualquier proyecto dirigido en esta dirección por la independencia personal y la familia”.
Destaca pasiones y prioridades. Apenas se detiene en las largas horas de estudio en el hogar donde la recogían muy temprano y ya estaba lista desde las cuatro de la madrugada: estudió para que Zuleika fuera una fuerte razón actoral.
Antes de aceptar ser “otra”, suele preguntarse: ¿Qué puede interesarme en esta propuesta? ¿Cómo la defiendo? ¿Qué mensajes puedo darle a las personas siendo la actriz que soy?
Lo suyo propio aflora. Tiene el apoyo de los padres, María de los Ángeles y Adolfo. Vive sola con sus hijos pequeños. Alejandro de 8 años y Marcelo tiene 5. Lo cuenta sintiendo la vibración de su personaje. Tampoco olvida satisfacciones junto al equipo creativo y su director general, Alberto Luberta Martínez.
“En cuatro telenovelas anteriores trabajé con él. Le agradezco, siempre me propone personajes interesantes. Nunca olvido a Muñeca, en la telenovela sobre la radio. Caracterizarla me hizo crecer como actriz”.
Apenas un silencio breve, prosigue: “Fue decisivo en Ojo de agua que el equipo de directores habló el mismo lenguaje en beneficio del respeto a las líneas de los personajes”.
El sentido construido en la puesta incentiva completar lo vívido del proceso descrito. ¿¡Y quién mejor que el director general de la telenovela para contarlo?!
Los detalles narrados por Yaité nos impulsaron a intercambiar en otro momento con el director general de la telenovela. Fue casual el encuentro, aprovechamos para completar el diseño del personaje y la elección de la primera actriz.
Así lo valoró Luberta Martínez: “Zuleika es una mujer despechada, malvada y, ante todo, madre. Y, cuando es madre, lo demás desaparece o no; pero se pone en función de la maternidad. Sabíamos que podía moverse entre todas esas situaciones como pez en el agua. Incluso yendo más allá. Fue capaz de bordar las características de Zuleika: sonríe cuando en el fondo te está hundiendo el piso.
“Al armar un casting, movemos las propuestas colocándolas en varias direcciones para ver cómo funcionan. Nos decidimos por Yaité para que defendiera a Zuleika. Es una actriz todo terreno. Estudia los personajes y las distintas situaciones. Con ella el trabajo es muy cómodo. El director debe estar atento para conocer esos aportes. cuáles son convenientes y cuáles no. Se trata de una labor dinámica y fructífera. La primera vez que le ofrecí un personaje, lo rechazó. Eran similares a otros que había interpretado y no quiso repetirse. Eso habla de su profesionalidad”.
En 2005 Yaité se graduó en el Instituto Superior de Arte donde fue su maestra y tutora la primera actriz Corina Mestre. Al evocarla manifiesta emociones infinitas, pues de ella aprendió la vocación de servicio, la pasión por el teatro y la docencia que imparte en la Escuela Nacional de Arte.
La nutren hallazgos y las búsquedas de nuevas experiencias. Acude a los magisterios inmanentes de teorías y prácticas aplicados por Stanislavski y Meyerhold. Ambos le hablan al oído, al cuerpo y al alma. Sus aportes e invenciones influyen en gestos, actitudes, distancias, miradas y silencios de esta mujer batalladora en beneficio de una profesión que exige disciplina, dedicación y múltiples dinámicas de notables influencias en su expresión corporal y acción plástica.
“Soy afortunada. Siempre tengo trabajo; puedo conocerme y desarrollar mi talento. Tengo que reinventarme continuamente. El cine siempre es un aprendizaje. Tuve excelentes experiencias en el filme La mujer salvaje y el corto Azul Pandora, dirigidas por Alan González. Es fabulosa su manera de llegar a los actores”.
Esta apreciación nos hizo preguntarle al referido artista, guionista, director y profesor de la Escuela Internacional de Cine y Televisión. Él nos comentó: “Yaité es increíble. De las mejores actrices, sin dudas. Ha ido haciendo su carrera paso a paso, a puro talento. Nadie le ha regalado nada. Aporta una organicidad poco usual.
“En La mujer salvaje ella es Mariolis, la prima de Yolanda. Desde los ensayos, adoraba la naturalidad con la que entraba en escena. Bordamos y ecualizamos ese personaje con su disciplina y autenticidad. Luego hicimos el corto Azul Pandora donde es la vecina de Pandora y nos permitió trabajar con uno de sus hijos. Cuando Yaité aparece en la escena uno se da cuenta de que entra una luz, una verdad muy especial”.
Búsquedas y permanencias
Incansable, trabajadora, pasional. Yaité siente gozos creativos al aceptar personajes y proyectos. Junto al primer actor Osvaldo Doimeadiós en Nave de oficios se alimenta de las posibilidades del teatro musical, la sensorialidad y la cercanía de los públicos. Esa comunidad creativa le permite desarrollar ideas.
Agradecida, solícita, destaca lo sentido al dirigir la puesta de Momo, se la dedicó a su maestra Corina Mestre.
Sonríe suave y confiesa: “interiorizo como filosofía de vida la de Momo. Es la niña que le devolvió el tiempo a los hombres. Con ella me digo: aprovecha el tiempo presente, cada minuto. Esa es la felicidad. Hay que pasar cada minuto en la mayor armonía posible”.
Con un gesto afectuoso nos despedimos y Yasset Llerena sigue captando lo propio de esta primera actriz que estudia para seguir creciendo en el arte y la vida compleja, intensa.
Cuba, Cultura, telenovela
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