Entre gloria y dudas
Autor(es): Rafael Pérez
El judo cubano busca recuperar protagonismo tras discretos resultados olímpicos y mundiales, con la mira puesta en Bakú 2026
Hay razones históricas poderosas para confiar en que el judo cubano saldrá de los baches de los últimos tiempos. Pero, quiero decirlo enseguida, las señales recientes continúan siendo preocupantes…
Me termina de impulsar al teclado lo ocurrido hace pocos días en el fuerte Grand Slam de París (7 y 8 de febrero), considerado siempre un “mundialito”.
Antes, para explicarlo todo mejor, quiero recordar algunos elementos de peso:
En los Juegos Olímpicos de París 2024 observé a pocos metros de distancia, como enviado especial de nuestra centenaria revista BOHEMIA, el triste final de una racha impresionante: el de haber ganado al menos una medalla desde Montreal 1976.
Se pensó en posible “desquite” (las comillas son por la diferencia entre un evento y otro); en el Campeonato Mundial de Budapest 2025: tampoco hubo preseas, tercera edición consecutiva sin podios, un hecho inédito desde 1987.
El mejor resultado cubano, con un meritorio quinto lugar, correspondió a Orlando Polanco (división de los 66 kilogramos), quien llegó a combatir por el bronce contra el japonés Hifumi Abe (dos veces campeón olímpico, en Tokio 2020 y París 2024), perdiendo por mínima diferencia.
Andy Granda (+100 kg), campeón mundial en Taskent (Uzbekistán) 2022, y quinto en París 2024, fue eliminado en primera ronda.
Los demás miembros de la escuadra corrieron igual suerte en sus primeras o segundas presentaciones.
Bueno, y más acá en el tiempo tuvimos el ya mencionado Grand Slam de París, el regreso a la ciudad olímpica, en el cual tampoco se pudieron vivir alegrías: nuestros ocho representantes no lograron subir al podio.
Jonathan Charón (60), en definitiva quinto, discutió un bronce que no pudo alcanzar, fase a la que llegó después de vencer a dos rivales muy reconocidos: el tres veces medallista olímpico francés Luka Mkheidze y el campeón mundial vigente, el japonés Ryuju Nagayama.
Entre lo más reseñable en la sala Accor Arena, de la Ciudad de la Luz, estuvo que Andy Granda empezó con victoria, seguida de un revés; e Iván Silva, bronce allí un año antes, ganó un combate tras quedar libre en la primera ronda de los 100 kilogramos y cedió en los octavos de final.
En los últimos años el judo cubano vive una clara tensión entre su tradición de potencia mundial y desempeños recientes más discretos, sobre todo a nivel olímpico y mundial.
Idalys Ortiz se retiró tras París 2024, donde perdió en octavos de final. Con ella se cerró una etapa en la cual, vamos a repetirlo, el judo cubano había subido al podio olímpico de manera constante durante décadas: Montreal 1976, Moscú 1980, Barcelona 1992, Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004, Beijing 2008, Londres 2012 y Río 2016.
Ortiz se despidió con un impresionante palmarés: cuatro medallas olímpicas (oro en Londres 2012, platas en Río 2016 y Tokio 2020, bronce en Pekín 2008) y ocho mundiales (dos de oro, dos de plata y cuatro de bronce), además de cuatro títulos panamericanos. Una marca muy difícil de igualar.
Un botón más de muestra, en este caso positivo: en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 se obtuvo seis oros y un bronce, incluido el título en equipos mixtos.
Tradición de campeones
Entre las figuras destacadas en Santiago 2023, todas campeonas individuales, estuvieron Idalys Ortiz (+78 kg), Maylín del Toro (-63 kg), Idelannis Gómez (-70 kg), Iván Felipe Silva (-90 kg) y Andy Granda (+100 kg).
El judo es el tercer deporte que más medallas olímpicas ha dado a Cuba (6-15-16=37), detrás del boxeo (42-19-19=80) y el atletismo (11-14-20=45).
La tradición incluye pioneros como Héctor Rodríguez (primer oro en Montreal 1976), la era de Driulis González, Legna Verdecia y Sibelis Veranes en los años 1990-2000, y la etapa reciente de Idalys Ortiz.
El cierre de 2023 fue valorado como bueno, con varios podios internacionales y la mira puesta en París 2024, aunque un año después los Juegos Olímpicos se evidenciaron dificultades para convertir potencial en medallas.
El relevo existe pero el salto desde el dominio continental y panamericano hasta el podio olímpico o mundial es hoy el gran desafío.
En 2026, una de las competencias internacionales más destacadas será el Campeonato Mundial, programado del 4 al 11 de octubre en Bakú, Azerbaiyán, organizado por la Federación Internacional de Judo (IJF).
Será la edición XLIV del Mundial Absoluto Senior, con participación esperada de las grandes potencias, incluida Cuba, que buscará resarcirse después de estos resultados recientes.
Bakú ya ha albergado Mundiales antes: en 2018 Cuba obtuvo allí las preseas de plata de Iván Silva (entonces en 90) e Idalys Ortiz (más de 78).
¿Tendremos un paso hacia adelante o uno nuevo hacia atrás?
Cuba, deportivas, judo
Comparte en redes sociales:
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Comentario * document.getElementById("comment").setAttribute( "id", "adc2f225fd11cf850890d8ff19a87c49" );document.getElementById("bbbbc10ea0").setAttribute( "id", "comment" );
Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
En la calle y… ¿sin llavín?
Equilibrios en la cuerda floja
Las cuitas de la bancarización
Cigüeña sin invitación
El parto de la previsión
El precio de la diversión
La impaciente búsqueda de la felicidad
Violencia social en Cuba: Entre la realidad y la idea
África abre sus puertas
Caerse siete veces y…
Contáctenos
Síguenos en nuestras redes
Síguenos en nuestras redes
Avenida Independencia y San Pedro. Plaza. La Habana. Cuba. CP: 10691. E-mail: digital@bohemia.cu
Diseñado por Fabián Cobelo y Desarrollado por Raúl Sánchez
