El pueblo votó contra la Enmienda Platt |
El pueblo votó contra la Enmienda Platt
Autor(es): Pedro Antonio García
En cuanto se conoció que Estados Unidos había sancionado como Ley el apéndice constitucional, los cubanos se lanzaron a la calle a protestar contra las imposiciones del codicioso vecino norteño
Fotos. / Archivo de BOHEMIA
Cuando los tanques pensantes de Washington comprendieron en 1901 que la anexión de Cuba no era factible debido al espíritu independentista de los cubanos, apelaron a formas más sutiles de dominación. Así, con el pretexto de dotar a la futura nación independiente de una Carta Magna, se convocó a una Asamblea Constituyente, la cual concluyó su tarea el 21 de febrero de ese año.
Cuatro días después, el congresista Orville Platt presentó en el Senado de los Estados Unidos una enmienda sobre las relaciones que habrían de existir entre los dos países. Entre otros acápites controvertidos, en este proyecto el imperio norteño se arrogaba el derecho a intervenir en el archipiélago antillano cada vez que lo estimara necesario. Además, Cuba debía cederle parte de su territorio para bases navales y carboneras.
Aprobado el documento injerencista por los senadores, la Cámara de Representantes estadounidense lo ratificó sin modificación alguna el 1º de marzo y, al siguiente día, el presidente William McKinley la ratificó como ley. Se le comunicó 24 horas más tarde a la Asamblea Constituyente cubana la inclusión obligatoria de la Enmienda Platt como apéndice de la Carta Magna de la futura República.
El país entró en un período de agitación extraordinaria. Las manifestaciones se sucedían unas a otras en todos los pueblos, en son de protesta contra la imposición del codicioso vecino del norte. Según el diario La Discusión, en su edición del 4 de marzo, miles de personas marcharon por las calles de La Habana y se detuvieron frente al hoy Teatro Martí, donde sesionaba la Asamblea Constituyente.
Allí confraternizaron con todos los convencionales, menos los archirreaccionarios Eliseo Giberga y Joaquín Quílez, quienes encontraron pretextos para no participar. “Una concurrencia genuina y absolutamente cubana”, subrayaba el........