Y Fidel dejó helado a Pieter Botha

Y Fidel dejó helado a Pieter Botha

Autor(es): Pastor Batista

Misterioso cajón dentro del “tubo”. Un IL-76 soviético y un helicóptero cubano cuadran también la caja. Proa hacia la frontera con Namibia. Otra de esas “bombas” con que Fidel acostumbra a matar al adversario, sin dañarle ni un cabello

Que nuestro Comandante en Jefe era sencilla y divinamente impredecible, que solía aparecer con las soluciones, alternativas y decisiones que nadie imaginaba… es algo incuestionable.

Entre las numerosas ocasiones que pude percatarme de ello, suele acudir a mi memoria una de las vivencias más interesantes que tuve en suelo angolano y que incluí muchos años después en un libro titulado Arma secreta de Cuba en Angola, aguardando por impresión y presentado digitalmente el 2 de diciembre de 2025.

A continuación, ese relato.

Fidel deja helado a Pieter Botha

–¿Por qué si el IL-76 está listo, no acaban de mandarnos a subir y nos vamos ya? —indaga, medio inquieto, un teniente.

De inicio, nadie le responde, pero al cabo de unos segundos un fornido mulato de ojos saltones, con charreteras de capitán, le explica:

–Hace un rato pregunté eso mismo y me dijeron que estamos esperando a que llegue el vuelo de Cubana… así es que, mucha paciencia.

Tras emitir un chasquido de lengua, el joven baja la mochila que trae a la espalda, la pone en el piso y se acomoda en un asiento.

Afuera, la pista del aeropuerto parece hervir a fuego lento, en medio del fino vapor que despide el asfalto, incluso en el área donde permanecen algunas aeronaves, acaso a la espera de ser reabastecidas para volver a levantar vuelo.

–¡Ahí está! –grita, por fin, una voz y todas las cabezas giran hacia el extremo de la resplandeciente vía, donde acaba de posar su seguro tren de aterrizaje el IL-62M.

Y pensar que 14 horas atrás sus turbinas vieron reducirse al tamaño de una maqueta, y luego desaparecer, las instalaciones del Aeropuerto Internacional José Martí, la avenida de Boyeros y esa Habana, en peso, que posiblemente nunca destiló tanta añoranza, entre un número tan alto de cubanos, lejos de ella.

Envueltos en no sé cuántas meditaciones así, el grupo de combatientes observa las operaciones........

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