Los Tigres pierden a su fiero domador de adversarios

Los Tigres pierden a su fiero domador de adversarios

Autor(es): Pastor Batista

La repentina muerte de Dany Miranda consterna mucho más allá de las cuatro almohadillas del estadio avileño José Ramón Cepero 

Ciego de Ávila. Cuba entera. Un dolor –mucho más fuerte que el causado por un rectazo de 95 millas sobre el costillar– sube, arropado en silencio, desde el terreno, pasa por el graderío, inunda calles y se instala, sin que nadie lo haya mandado a buscar, en miles de hogares donde la pelota ha formado parte del patrimonio familiar “desde tiempos ‘imbateables’”.

Todos nos preguntamos cómo es posible que la indeseable muerte se haya alojado en el cuerpo de Dany Miranda: el Olímpico campeón del béisbol cubano en Atenas 2004, un hombre indiscutiblemente útil, capaz de jugar cualquier posición a la defensa, incluso en el montículo si era necesario; propietario de cifras personales que muchos peloteros desearían alcanzar…

Todo ello, sedimentado en la experiencia que el ser humano adquiere (en especial cuando ama lo que hace) le sirvió para conducir –de la mente y de la mano– a la manada de Tigres avileños hasta la corona que todo equipo ansía en la Liga Élite del béisbol cubano (tercera edición).

El deceso ocurrió en la noche de este domingo 5 de abril.

Se conocía que en 2019 la ciencia médica le había extirpado un gran tumor, allá en la capital cubana: momento y peligros que él fue dejando atrás, acaso tendidos en el terreno.

Quizás ni imaginó cuán delicado estaba ahora, al llegar al hospital, aquejado por un fuerte dolor abdominal.

Puedo imaginar la desesperación interna y el ecuánime proceder externo de los mismos médicos que, frente al televisor o sentados en las gradas del José Ramón Cepero, concluyeron infinidad de veces con el mismo diagnóstico: este juego lo gana Ciego porque ahí está Dany Miranda.

Tal y como escribió inmediatamente –y sé que consternado– el colega Ortelio González, Dany pudo haberse retirado a tiempo, quien sabe si hasta escuchando los consejos de la familia, de amigos, de la vida… pero guerrero al fin, de los de verdad, de los que nunca mueren, siguió con los spikes acordonados a su alma, hasta este indeseado final, que deviene despegue, principio.

Béisbol, Cuba, deportivas

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