Una gran ironía reconfigura el mundo

Una gran ironía reconfigura el mundo

María Victoria Valdés Rodda

María Victoria Valdés Rodda

Autor(es): María Victoria Valdés Rodda

Se intenta avasallar pueblos, exterminarlos; las naciones soberanas se defienden, otras intentan simplemente ser. ¿Hacia dónde va el mundo, cómo hacerlo mejor? BOHEMIA conversa en exclusiva con experto de la Universidad de La Habana

Las coordenadas del momento sin dudas se concentran en Oriente Medio, con dispersión de la atención hacia el conflicto entre Rusia y Ucrania. Sin embargo, hay nodos que en opinión de esta comentarista merecen analizarse por separado, pues de alguna manera inciden en el mundo, aunque en apariencia nada tengan que ver.

Se trata de la reemergencia del fascismo y los coletazos de ahogado del imperialismo estadounidense, el cual hace de todo por permanecer como esa fuerza dominante del Planeta, cuando a las claras el multilateralismo va ganando terreno, no sin sobresaltos y retrocesos.

Para mayor rigor, Bohemia acudió a la experticia del profesor e investigador de la Universidad de la Habana Pavel Alemán. En esa amplia panorámica de actualidad, nos adentramos en tres aspectos: Palestina-Israel, la represión a lo interno de los EE.UU. y cuál es la salida.

–Se dice que ha resurgido el fascismo: ¿Israel contra Palestina en sus métodos de genocidio es muestra de ello, incluso desde 1948, al crearse, a partir del germen sionista en su necesidad de territorio, o es tema únicamente ideológico y cultural?

–El Estado de Israel desde sus inicios ha sido una construcción forzada, posible por el compromiso de la élite política británica con los intereses financieros hebreos en Europa, identificados en la figura de Lord Rothschild, quien para la época no solo era uno de los líderes más importantes del sionismo a escala internacional, sino que era el heredero de una de las familias más influyentes en los procesos políticos desde el siglo XIX, financiando las guerras europeas. Así que, en 1917, la Declaración de Balfour sobre un hogar nacional para los judíos en Palestina es en buena medida resultado de la influencia de esa prominente familia en el mundo de las finanzas y de la política europea, pero británica en particular, y un espaldarazo al Congreso Mundial Sionista.

“Hubo un entendimiento entre sectores importantes del judaísmo internacional y la Alemania nazi para facilitar la salida de decenas de miles de judíos hacia Palestina en los años 30 del siglo pasado, cuando estaba bajo mandato colonial británico. Es decir, la Haavara, como proceso de migración forzada, genera un proceso acelerado de asentamiento y ocupación de Palestina por estos migrantes judíos, que luego van a tener en el dictamen de la Comisión Peel, en 1937, el antecedente propicio para la resolución de partición de Palestina en dos Estados aprobada por las Naciones Unidas en 1947.

“No creo que se mencione mucho la participación de los judíos como parte de las fuerzas armadas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial, en un número importante, se estima que 150 000. Tampoco se habla mucho de la policía judía en los guetos, campos de concentración y exterminio. En todo caso, tenemos a una comunidad judía parte de la cual ofreció resistencia activa y por la vía de las armas al nazismo (no solo en el levantamiento armado del Gueto de Varsovia en 1943 y en la Brigada Judía que como parte del Ejército Británico combatió al Afrika Korps), y otra que colaboró con el nazismo.

“Como se conoce, hubo varias opciones para ese posible asentamiento en África y en las Américas, según la propuesta de Joseph Hefter. Lo cierto es que esos emigrantes judíos que llegaron sucesivamente y por oleadas, desde que comenzó el mandato británico en Palestina y hasta los finales del mismo cuando concluyó la Segunda Guerra Mundial, llegaron con la idea de constituirse en un Estado, y de ampliarse territorialmente a costa no solo de los palestinos sino también en países vecinos, lo que de alguna manera explica la ocupación de la península de Sinaí por un tiempo, o la cada vez mayor ocupación de los Altos del Golán, que de alguna manera reflejan la persistencia de la idea del Gran Israel. Por esa razón desde los inicios cometieron masacres con el objetivo de exterminar a la población palestina o lograr su expulsión con la Nabka.

“Si en abril de 1948 quienes cometieron la matanza de Deir Yassin fueron los extremistas de derecha de la organización Irgún, un mes después la de Tantura fue cometida por una brigada de las Fuerzas de Defensa de Israel, que en su mayoría provenían de la Haganah y del Palmach, que eran autodefensas sionistas en su origen. Es decir, cualquier parecido con la conducta actual no es mera coincidencia.

“Finalmente, para terminar de contestar tu interrogante, creo que habría que mencionar algunos detalles. El Holocausto fue un genocidio contra el pueblo judío cometido por el nazismo de conjunto con otras fuerzas antisemitas en la Europa y en la Unión Soviética ocupada por los alemanes, pero no fue el único genocidio cometido contra los pueblos en la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, la historia de persecuciones y matanzas contra el pueblo hebreo es muy anterior y se dio en medio de la pasividad de las potencias occidentales ante el Holocausto, que generó una culpa compartida que en parte se expresa en el apoyo de las Naciones Unidas a la creación del Estado de Israel. Por último, la memoria histórica del Holocausto ha servido para que, después de 1948, el Estado y la sociedad israelíes se victimicen y califiquen de antisemitismo cualquier crítica a su expansión territorial y al genocidio que cometen contra el pueblo palestino.

–Algunos autores hablan de la llamada Gestapo de Trump, o el ICE. A diferencia del sionismo israelí, el magnate presidente yanqui ataca a los inmigrantes, y también a blancos estadounidenses dentro de sus fronteras. Trump recurre a esa violencia a lo interno; ¿es fascismo o capitalismo recrudecido? ¿El excepcionalismo yanqui raya en fascismo o es imperialismo mondo y lirondo?

–A mi entender, el fascismo es una expresión exacerbada del autoritarismo y del disciplinamiento social en el imperialismo del siglo XX, con una alta concentración del poder y una postura de supremacía frente al resto de los pueblos, basado en concepciones raciales que utilizan la llamada “limpieza étnica” y la eugenesia.

“Me preguntaría si acaso eso es nuevo en la historia de Estados Unidos. ¿Cómo fue posible que subsistiera el racismo como forma de discriminación basada en el origen nacional, étnico o el color de la piel? En el fondo, la sociedad estadounidense, que es una sociedad de migrantes, sigue reservando un protagonismo especial a los caucásicos, anglosajones y de credo cristiano protestante. Y hay que decir que la discriminación allí no solo ha sido contra los pueblos originarios de América del Norte, contra los afrodescendientes o latinos, sino también contra los asiáticos, e incluso contra los europeos provenientes de ciertos países.

“Aunque son grupos migrantes significativos cuantitativamente y en la historia de ese país, los irlandeses e italianos no siempre fueron bien tratados. Es conocido, pero no muy mencionado, que uno de los principales grupos migratorios que componen la sociedad estadounidense contemporánea es el alemán.

“La historia de Estados Unidos recoge la conformación de grupos y movimientos de supremacía racial blanca desde el siglo XIX; quizás el más conocido es el Ku Klux Klan. En los años 30 del siglo pasado, tenía una actividad pública de propaganda nazi la Federación Germana-estadounidense, e incluso en los años cincuenta llegó a existir un partido nazi. No se puede decir que en la actualidad el movimiento MAGA sea una réplica, es heterogéneo, pero en su interior conviven también corrientes ultranacionalistas, fascistas y racistas.”  

–En 1938 el mundo occidental de buena gana hacía negocios con Hitler; hoy Estados Unidos los impulsa a punta de aranceles y amenazas. ¿Es eso lo que los distingue o es algo más profundo?

–Creo que hablamos de dos cosas distintas. En la época prebélica de Hitler, Alemania contaba con empresas poderosas en diversas ramas: industria pesada, automotriz, química, naval, óptica. Y tenían relaciones trasnacionales con importantes empresas similares del mundo occidental. Buena parte del crecimiento económico de aquella época en Alemania proviene de esas alianzas. Lo que vemos hoy es una élite estadounidense que se siente amenazada por la rápida y vigorosa emergencia de China como potencia de primer orden, cuyas empresas disputan la preponderancia en la economía global no solo en la producción de alimentos, o en la industria ligera y pesada, sino en el sector de alta tecnología. Aunque algunos hayan tomado este tema para chistes o memes de ocasión, lo cierto es que los productos hechos en China abundan en el mercado estadounidense. Entonces, la administración Trump quiere imponer aranceles a todo el mundo, pero los verdaderos afectados son los consumidores estadounidenses, que tendrán que adquirir más caro cualquier producto. La gran ironía es que el libre comercio ha sido uno de los pilares de la política exterior de Estados Unidos, y esta política arancelaria de la administración Trump es precisamente lo contrario al libre comercio, es proteccionismo.”

–¿Son los movimientos sociales o de los pueblos quienes van a parar esas fuerzas oscuras, o se deben buscar otras articulaciones? ¿Qué piensa?

–En realidad, la respuesta viene de las resistencias que se opongan a Trump y a su equipo de gobierno, dentro y fuera de los Estados Unidos. Esa parte de la sociedad estadounidense creo que debe ser vista como una aliada. No solo lo enfrentarán a través de la opinión pública en los medios, o con marchas y movilizaciones de protesta, sino en los procesos electivos a nivel estadual y federal. Claro que las resistencias del mundo bajo agresión serán diversas e incluirán la resistencia armada. Y no creo que sean exclusivamente los movimientos sociales, sino también las diversas fuerzas políticas y Estados, que aun cuando no compartan ideología ni intereses nacionales, se percatan de que esta corriente que se ha vuelto gobierno junto a Trump es una amenaza para la sociedad estadounidense y para el resto del mundo. Una amenaza para la paz, para el Derecho Internacional Público y para el Orden Mundial.”

Cuba, mundo, sociedad, Universidad de La Habana

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