Descifrando al “cara pálida” en clave china |
Descifrando al “cara pálida” en clave china
María Victoria Valdés Rodda
María Victoria Valdés Rodda
Autor(es): María Victoria Valdés Rodda
Es vox populi las tensiones entre los Estados Unidos y China. Se afirma que de momento están contenidas. ¿Es ello cierto? ¿No hay peligros mayores? Vayamos a criterios autorizados
Frente al Nuevo Año Lunar de China 2026, para quienes trabajamos ese país, es casi obligado conversar sobre su grandeza y sus desafíos. Las tantas aristas nos colocan en un mar de curiosidades y novedades. Sin embargo, ajustamos la mirada presente a la arena internacional.
En minucioso intercambio con Eduardo Regalado Florido, especialista cubano del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), situamos en su verdadera dimensión la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense del pasado año, con la cual, a través de una dialéctica de exclusión, se incide en la República Popular China (RPCH), asunto a veces incomprendido en su esencia y que por ende genera muchas preguntas. Pero antes de entrar de lleno en el asunto, Regalado nos explica:
-La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) de los Estados Unidos en noviembre de 2025 constituye un hito en la historia de la geopolítica, no por su capacidad de innovación diplomática, acaso por formalizar la transición de un imperialismo de expansión liberal a uno de exclusión estructural y hegemonía defensiva. Este documento emerge en un contexto en el que la hegemonía estadounidense experimenta un declive relativo frente al ascenso constante de potencias soberanas, lo que ha llevado a Washington a reevaluar sus estrategias de dominio mediante una retirada táctica hacia su retaguardia estratégica.
“Esta doctrina no se percibe como un indicador de fortaleza, sino más bien como una respuesta defensiva destinada a resguardar la economía estadounidense mientras se procura la fragmentación del sistema internacional con el fin de obstaculizar el avance tecnológico y económico de la República Popular China. En un reciente artículo desglosamos esta estrategia como un proyecto de supervivencia imperialista que prioriza el transaccionalismo crudo y el desacoplamiento selectivo sobre el ‘orden basado en reglas´ que el propio Occidente pretendió liderar durante décadas.”
Quisimos profundizar auxiliándonos del reputado experto pues el lector de Bohemia está familiarizado con sus conocimientos. He aquí varias interrogantes, colegiadas por ambos, aportadoras de mayores saberes:
–¿Se trata de una recalibración bajo el declive estructural?
–Sí, el contexto en el que se gesta la ESN 2025 se caracteriza por una recalibración bajo el declive, motivada por el exceso de alcance estratégico y el agotamiento del modelo de intervención global. Tras un período de inestabilidad interna y fracasos en las políticas exteriores, la administración estadounidense proyecta una imagen de recuperación nacional que busca restaurar su fuerza mediante el aislamiento selectivo y el nacionalismo económico.
“Las relaciones con China han experimentado una transición desde una competencia gestionada hacia una fase de exclusión estructural, en la cual Washington percibe que el tiempo para mantener su primacía se está agotando frente a los avances chinos en sectores clave de la Cuarta Revolución Industrial. El retraso sistemático en la publicación del informe, atribuido a debates internos sobre la agresividad comercial, refleja una tensión profunda entre pragmatismo económico y la línea dura estratégica que finalmente ha prevalecido como consenso de Estado.
“Desde la perspectiva soberanista, el contexto internacional evidencia un desplazamiento del rol de policía global por parte de Estados Unidos, no por convicción pacifista, más bien debido a la limitación de su capacidad material y la necesidad de focalizar sus recursos en el territorio nacional. En tanto que China promueve mecanismos de conectividad global, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, Washington responde con un documento que prioriza la seguridad fronteriza y la protección de su mercado interno mediante la asfixia del otro.
“En el contexto actual, las relaciones bilaterales han alcanzado su punto más bajo en términos de flexibilidad diplomática. Esta situación se atribuye a la interpretación que la administración estadounidense hace de cualquier avance del Sur Global como una derrota estratégica a los intereses propios de Estados Unidos. Percepción que ha contribuido a la creación de un ambiente de hostilidad, alimentado por un consenso bipartidista que identifica a China como la única potencia con capacidad sistémica para desafiar la arquitectura financiera y militar establecida tras la Segunda Guerra Mundial.”
–¿Estamos ante una continuidad o una ruptura? ¿es ello una metamorfosis de la estrategia de dominación?
–La ESN 2025 exhibe una dialéctica de continuidad y ruptura que revela la nueva naturaleza del poder estadounidense en el siglo XXI. La continuidad fundamental reside en la identificación persistente de China como competidor estratégico central y desafío sistémico más agudo para la primacía de los Estados Unidos. Se sostiene la premisa de que Estados Unidos debe contar con la capacidad militar más formidable a nivel global con el fin de asegurar su bienestar económico, ejercer su dominio y mantener su hegemonía. Estos factores han mantenido a la administración actual vinculada a las doctrinas establecidas en 2017 y 2022. En este sentido, se observa la persistencia en el empleo de medidas punitivas unilaterales y estrategias de coerción diplomática dirigidas a terceros países, con el propósito de restringir su colaboración con Beijing. Esta dinámica refleja la lógica de bloques que caracterizó los periodos de mayor confrontación en la historia reciente.
“No obstante, la ruptura con el pasado es profunda en lo que respecta al abandono del globalismo liberal y la retórica de la promoción de la democracia como eje central de la política exterior. La presente administración ha optado por reemplazar el idealismo normativo por un transaccionalismo descarnado, en el cual las alianzas no se fundamentan en valores compartidos, sino en beneficios materiales inmediatos y subordinación estratégica. Otra ruptura crucial se evidencia en la introducción del “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, que implica una retirada táctica de los compromisos globales en Eurasia para concentrar el poder de intervención en el Hemisferio Occidental.
“Esta medida define a América Latina como una zona de exclusión para actores extrahemisféricos. Esta perspectiva se erige como una ruptura con el paradigma de la globalización neoliberal, adoptando un enfoque proteccionista que prioriza la seguridad nacional. Este proteccionismo implica una fragmentación deliberada de los mercados internacionales con el propósito de aislar el ascenso soberano de China.”
–Sería interesante ir a la caracterización de la estrategia frente a China en su paradigma de la exclusión.
-En relación con Beijing es el ejemplo de la exclusión sistémica por encima de la mera competencia. Según el análisis de Deng Yuwen, la estrategia de Washington ha experimentado una transformación, pasando de un intento de integración de China en un orden internacional regido por normas occidentales a un enfoque más agresivo de expulsión de su influencia de las cadenas de valor estratégicas.
“El documento describe un escenario global organizado en dos niveles: un ecosistema interno liderado por EE. UU. con acceso a tecnologías críticas y una esfera externa en la que China se encuentra limitada y restringida. Esta caracterización implica que la tecnología, las finanzas y los recursos naturales se consideran actualmente como instrumentos de guerra geoeconómica, diseñados para contener el desarrollo del socialismo con características chinas.
“En este sentido, la estrategia en cuestión se distingue por una militarización del comercio sin precedentes en la historia reciente. Se ha establecido que cualquier inversión china en infraestructura crítica, telecomunicaciones o energía constituye una amenaza directa a la seguridad nacional de los Estados Unidos. La ESN 2025 no oculta su intención de sabotear la Iniciativa de la Franja y la Ruta mediante la imposición de estándares técnicos incompatibles y la presión sobre los países receptores. Desde la perspectiva del establishment chino, esta política se interpreta como un intento de imponer una barrera tecnológica que obstaculice el progreso de la humanidad hacia un modelo de desarrollo compartido, con el propósito de preservar la hegemonía estadounidense mediante la exclusión del competidor más eficiente.”
–¿Cuál es el impacto en la relación bilateral? ¿Acaso de la competencia al desacoplamiento irreversible?
–En el ámbito de la relación bilateral, se evidencia una persistencia en la hostilidad sistemática hacia la integridad territorial de China, particularmente a través de la instrumentalización de Taiwán como un punto de fricción estratégica. Washington sigue proporcionando armamento avanzado a las fuerzas separatistas, manteniendo una política de disuasión estratégica que China denuncia como una violación de los tres comunicados conjuntos. La ruptura reside en que el enfoque ha dejado de ser ideológico para volverse estructuralmente excluyente; ya no se busca lanzar reformas internas en el sistema político chino, sino reducir su capacidad de proyección global mediante la asfixia económica. La administración estadounidense ha reconocido tácitamente la capacidad de resistencia del modelo chino y, por consiguiente, ha modificado su estrategia, pasando de intentar transformar a China a intentar aislarla.
“Esta nueva fase implica una pérdida de la función constructiva del diálogo diplomático, convirtiéndose en una herramienta para la gestión de crisis mientras se implementan políticas de desacoplamiento irreversible en sectores como los semiconductores y la inteligencia artificial. En este sentido, el futuro de las relaciones, a partir de lo declarado en la ESN 2025, se percibe bajo un signo de inestabilidad estructural y riesgo incrementado de colisión frontal.
“La tendencia observada en el contexto internacional apunta hacia el desarrollo de una Guerra Fría de baja intensidad, caracterizada por una comunicación limitada a la gestión elemental de crisis, lo que implica una disminución en la profundidad diplomática que históricamente ha servido para evitar conflictos de mayor envergadura en décadas previas. Los analistas advierten de que la falta de flexibilidad estratégica de EE.UU. convierte cualquier pequeño retroceso en una percepción de derrota estratégica, lo que hace que escenarios como el estrecho de Taiwán sean focos de probable conflicto bélico.”
–¿Me pudiera definir y caracterizar la nueva doctrina hacia la RPCH?
–La nueva estrategia puede definirse formalmente como una Doctrina de Hegemonía Excluyente y Desacoplamiento Estructural. Este enfoque se caracteriza por una rigidez estratégica que elimina la flexibilidad en las relaciones internacionales, asumiendo que cualquier ganancia obtenida por China se considera una pérdida existencial para los Estados Unidos. En contraste con el pasado, en el que se toleraba cierta interdependencia económica, la ESN 2025 promueve una bifurcación total de los sistemas financieros y tecnológicos. Esta definición posiciona a Washington en una postura de defensa agresiva, en la que el objetivo ya no es liderar el mundo en su conjunto, es gobernar sobre un bloque limpio de influencia soberana china.
“Desde la perspectiva académica china, esta táctica se define por un transaccionalismo que ignora las normativas del derecho internacional, con el propósito de imponer la voluntad del interés nacional absoluto. Esta doctrina prioriza la seguridad interna de EE. UU. sobre la estabilidad global, mediante el uso de aranceles masivos y restricciones de visados como componentes permanentes de su estrategia diplomática. En síntesis, se erige como una política de suma cero que desestima la viabilidad de una coexistencia pacífica entre diversos sistemas sociales y económicos, promoviendo la fragmentación sistémica como la única senda para preservar la primacía de la potencia en declive.”
–¿Cuál es el escenario futuro? ¿Cooperación escasa y conflictividad máxima?
–Los puntos de cooperación bajo la ESN 2025 serán extremadamente limitados y condicionados a beneficios transaccionales inmediatos para Washington, como acuerdos comerciales que no impliquen transferencia tecnológica y favorezcan la balanza de pagos estadounidense. En contraste, se anticipa un incremento en los niveles de conflictividad en áreas como la soberanía digital, el control de semiconductores, la inteligencia artificial y el sistema financiero global. En estos ámbitos, la desdolarización promovida por las potencias del Sur Global es percibida por Estados Unidos como una amenaza existencial al poder del Tesoro de ese país.
“Como indican Xulio Ríos y la Asociación Lázaro Cárdenas, se evidencia una oposición fundamental entre el propósito de China de una gobernanza global inclusiva y la pretensión estadounidense de establecer una arquitectura de seguridad interna que excluya a cualquier actor que no se someta a sus directrices.
“La conflictividad se extenderá a la disputa por el liderazgo en la transición energética; mientras China domina la producción de tecnologías limpias, EE.UU. busca utilizar barreras arancelarias y subsidios proteccionistas a fin de expulsar estos productos de su mercado, alegando razones de seguridad nacional que en realidad encubren una falta de competitividad.
“En los años venideros se anticipa que Estados Unidos incrementará su presión sobre terceros países para que se alineen con sus intereses, lo que podría llevar a una fragmentación de las organizaciones multilaterales y a la formación de bloques económicos cerrados. El futuro no se caracterizará por la convergencia, sino por la competencia en la definición de los estándares globales en tecnología y finanzas, lo que aumentará la incertidumbre en la economía mundial y la estabilidad de las naciones soberanas.”
–¿En qué áreas y regiones se da la mayor conflictividad estratégica?
-Las regiones que presentan un alto grado de conflicto se localizan en el Indo-Pacífico, en tanto que, de manera creciente y alarmante, América Latina y el Caribe se perfilan como nuevas áreas de preocupación. En el marco del Indo-Pacífico, la disputa se centra en la denominada “libertad de navegación y el control de los cuellos de botella marítimos”, con Washington buscando fortalecer alianzas para contener el ascenso naval chino. No obstante, la principal innovación estratégica se encuentra en el hemisferio occidental, donde el “Corolario Trump” pretende expulsar explícitamente la presencia china de infraestructuras críticas, como puertos, redes de telecomunicaciones y la explotación de minerales estratégicos, tales como el litio y las tierras raras.
“El Ártico y el espacio exterior también emergen como nuevos dominios de confrontación directa por recursos estratégicos y superioridad tecnológica, en los que EE.UU. pretende establecer una primacía excluyente frente a los avances del programa espacial chino. Para naciones como Cuba, esto implica una presión redoblada, ya que Washington vincula la presencia de potencias soberanas amigas en la región con amenazas directas a su integridad territorial, justificando medidas coercitivas unilaterales y una mayor militarización de la cuenca del Caribe bajo el pretexto de expulsar la influencia de competidores externos.”
–¿Hay una contraposición con el Tercer Documento de política de China para América Latina y el Caribe?
–Se evidencia una contradicción antagónica e irreconciliable entre la ESN 2025 y el Tercer Documento de Política de China para nuestra región. En el contexto de las relaciones internacionales, la estrategia de Estados Unidos se ha caracterizado por percibir a América Latina y el Caribe como un espacio geográfico estratégico, entendido como un “patio trasero” o una “reserva de recursos naturales”. Esta percepción se ha visto influenciada por la Doctrina Monroe, que establece que “América para los americanos”. En contraste, el documento chino propone la creación de una comunidad de futuro compartido, fundamentada en la igualdad y el beneficio mutuo entre las partes involucradas. En este sentido, China promueve la cooperación multidimensional y el respeto absoluto a la soberanía de cada Estado para elegir su modelo de desarrollo, mientras que EE.UU. utiliza la presión punitiva y la condicionalidad política como herramientas de control.
“La visión china de conectividad global y desarrollo de infraestructura se contrapone frontalmente al proyecto estadounidense de exclusión y fragmentación regional. Mientras Beijing ofrece inversiones en sectores de alta tecnología, con el propósito de reducir la brecha digital en América Latina, Washington advierte sobre los supuestos riesgos de seguridad, buscando obligar a los gobiernos regionales a renunciar a la tecnología más avanzada en favor de una dependencia subordinada a los intereses norteamericanos. En última instancia, la política china busca la multipolaridad y el equilibrio, mientras que la ESN 2025 busca la restauración de un monólogo hegemónico que ignora las aspiraciones legítimas de los pueblos latinoamericanos.”
–En ese escenario general es posible ver cómo se moverán en el futuro próximo? ¿Es posible decir que se trata de una bifurcación inevitable?
–La tendencia dominante para el futuro próximo es hacia una bifurcación sistémica inevitable y una profundización de la rivalidad estructural provocada por la falta de voluntad cooperativa de Washington. En este sentido, Estados Unidos ha anunciado la intensificación de su política de sanciones, aranceles y listas negras como componentes permanentes y no negociables de su seguridad nacional. Esta tendencia sugiere que el mundo se encamina hacia un período de estabilidad estratégica, caracterizado por una competencia tecnológica intensa y una lucha por el dominio de los datos a nivel global. La administración estadounidense ha decidido continuar con su repliegue táctico con el objetivo de fortalecer su base industrial interna. En lugar de optar por la paz, ha decidido utilizar este tiempo para rearmarse tecnológicamente y militarmente frente a lo que percibe como una amenaza china.
“Para China y los países del Sur Global, la tendencia exige una mayor articulación de proyectos soberanos para resistir la presión de una potencia que, en su declive, se vuelve más impredecible y transaccional. Se prevé un incremento en la eficacia de los procesos de integración regional, los cuales deberían ser independientes de la influencia del dólar estadounidense y de las entidades financieras occidentales. Este desarrollo podría consolidar un orden mundial en el cual la soberanía y el progreso colectivo reemplacen a la hegemonía excluyente. La relación entre las dos potencias se caracterizará por la capacidad de China de preservar la estabilidad y el crecimiento frente a las tentativas de asfixia sistemática expresadas abiertamente en la ESN 2025.”
Entrevistado y periodista convinimos en la pertinencia de un breve resumen sobre esta política agresiva sumamente dañina para Cuba y las naciones del Sur Global, entre las que se haya China socialista. Primero, la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos 2025 formaliza un modelo de hegemonía excluyente que busca fragmentar la globalización para preservar su poder material en un bloque reducido pero controlado, reconociendo implícitamente la imposibilidad de contener el ascenso de la multipolaridad por medios convencionales.
Segundo, para América Latina y el Caribe el documento representa el regreso más agresivo de la Doctrina Monroe en el siglo XXI, convirtiendo a la región en el escenario principal de una disputa geoeconómica que pretende reducir a las naciones soberanas a meras piezas de la retaguardia estratégica estadounidense para contener a China. Además, el enfoque de exclusión estructural frente al de cooperación para el desarrollo de China establece un choque de paradigmas irreconciliable; mientras Washington ofrece muros y sanciones, Beijing ofrece puentes y desarrollo compartido a través de una propuesta de futuro compartido.
Mientras, la rigidez y el transaccionalismo de la estrategia estadounidense aumentan exponencialmente el riesgo de conflicto armado en puntos neurálgicos, al cerrar las vías para la coexistencia pacífica y sustituir el derecho internacional por la ley del interés nacional absoluto de la potencia hegemónica. Por último, ante la pretensión imperialista de la ESN 2025, la propuesta soberana de China y el fortalecimiento de los vínculos con el Sur Global emergen como la única alternativa viable para un orden mundial multipolar, justo y equilibrado que garantice la paz mediante el desarrollo mutuo.
China, Estados Unidos, Política internacional
Comparte en redes sociales:
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Comentario * document.getElementById("comment").setAttribute( "id", "ae91ddef1f6eec064ae14d61ba946a61" );document.getElementById("bbbbc10ea0").setAttribute( "id", "comment" );
Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
En la calle y… ¿sin llavín?
Equilibrios en la cuerda floja
Las cuitas de la bancarización
Cigüeña sin invitación
El parto de la previsión
El precio de la diversión
La impaciente búsqueda de la felicidad
Violencia social en Cuba: Entre la realidad y la idea
No nos bloquearán la solidaridad
China y Cuba, al galope
Ver al jazz con ojos enamorados
Contáctenos
Síguenos en nuestras redes
Síguenos en nuestras redes
Avenida Independencia y San Pedro. Plaza. La Habana. Cuba. CP: 10691. E-mail: digital@bohemia.cu
Diseñado por Fabián Cobelo y Desarrollado por Raúl Sánchez