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Vio nacer al imperialismo yanqui

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31.01.2026

Viajó a Nueva York, estudió detenidamente a Estados Unidos, pronosticó el peligro de su anexionismo y lo llamó cobarde

“El hombre no tiene derecho a oponerse al bien del hombre”, expresó José Martí

Tras su estadía de casi tres lustros en Nueva York, pudo afirmar un día: “Viví en el monstruo, y le conozco sus entrañas”.

Martí no es uno más en ninguna parte. Si analizamos vida, obra literaria, ejemplo patriótico e independentista, el ser campeón entre los campeones del pensamiento libertador y haber nutrido el arsenal ideológico revolucionario de su época, es sensato considerarlo en el grupo de los intelectuales más prominentes de “Nuestra América”. Al respecto expresó Cintio Vitier: “Él no pertenece solo a los cubanos, sino a toda la humanidad”.

Logró descubrir in situ las perversas intenciones injerencistas, geófagas y expansionistas de los gobiernos de aquel país, convertidos en expertos en asesinar, invadir, matar, mentir y robar territorios ajenos. Estados Unidos llegó a oponerse a los afanes similares de Alemania e Inglaterra, al parecer diciendo: “No, si ustedes actúan como imperios, más imperialistas seremos nosotros”.

Vio nacer el apetito territorial de aquella nación y cuando apenas rebasaba su juventud, la llamó imperialista. Se propuso a los 35 años constituir en su tierra natal una “república moral” mediante una guerra “rápida, justa y necesaria”, capaz de atajar los intereses invasores de dominación. Tales méritos le ganaron ser calificado uno de los más ilustres fundadores del antimperialismo yanqui.

Detectó poco a poco la amenaza de las pretensiones imperiales de Estados Unidos. A su modo prodigioso y auténtico –con la vista puesta en el futuro de Cuba y de América Latina– preguntó a finales de la década de 1880: “¿La América Central? ¿Quién sabe lo que será la América Central? ¿México? ¿Quién sabe lo que será el bravo México?”.

Con el legado de Martí y de Fidel en el corazón, el imperialismo yanqui jamás podrá ponernos de rodillas, y mucho menos rendirnos. / Ilustración: ADIGIO BENÍTEZ

Su reveladora........

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