Reflexión de lo cotidiano
Reflexión de lo cotidiano
Autor(es): Irene Izquierdo
¿Las situaciones que a diario se nos presentan dependen únicamente del bloqueo? Está claro que es el pilar principal y todos lo conocen, pero hay problemas, cuya solución es interna, con una fuerte dosis de organización, control y deseos de trabajar
Nuestro día a día es tenso e intenso. Y no pienso hacer una diatriba sobre el bloqueo, porque de eso sabemos todos lo suficiente. Quiero escribir acerca de lo cotidiano, de esas cosas que nos hacen más difícil la vida, a pesar de que con organización y ganas de trabajar, pudieran ser más “gentiles” al tratar de prestar un servicio lo mejor posible o desempeñar las responsabilidades con el rigor que los tiempos demandan, pese a las carencias. Lamentablemente, no todos llegan a comprender que todos influimos en el bienestar de los otros.
Desde que abrimos los ojos y comienza el bregar –muchas veces, el primer rostro que vemos es el del apagón–, nos estamos sobreponiendo a las dificultades. Por ejemplo, la experiencia aconseja prevención: desayuno preparado, la merienda de los niños previamente lista y esa lucecita –lámpara recargable, una linterna, el flash del celular y hasta una vela– agenciada casi por costumbre, para garantizar el alistamiento. Luego, a enfrentar el transporte que nos conecta con la jornada…
Cada cual vive el laborar como las condiciones –incluido el servicio eléctrico y la carencia de combustible– le permitan; unos más disciplinadamente, otros en menor medida, por aquello de que, en tiempos de crisis –contrario a lo que debería ser–, la disciplina se resquebraja y muchos valores se pierden.
En esa cotidianidad del cubano se incluyen también los servicios, desde ir por el pan de la cuota, que no siempre está a la hora precisa, hasta comprar alguna vianda. Y digo “alguna”, porque los precios están bastante inalcanzables, algo así como el globo de Matías Pérez.
Muy relacionado con la adquisición de esos productos está el funcionamiento de los bancos y el uso del pago en línea o la transferencia de efectivo, que es lo más habitual. Estos trámites, por llamarlos de alguna forma, se complican de manera que es imposible comprar los alimentos.
En este punto quiero ser enfática. La carencia de fluido eléctrico incide de fuerte manera en el servicio de los bancos. Largas y demoradas colas es preciso enfrentar para extraer el efectivo remunerado por el trabajo del mes, algo que, muchas veces, es imposible a causa de los reiterados apagones. Hay personas que madrugan para las extracciones, mientras que otras deben ir varias veces para “probar suerte”, ya que en ocasiones las agencias han extendido sus horarios, aunque no siempre.
Una alternativa puede ser el uso de las posibilidades que brinda el sistema de pago electrónico, o pago en línea, que facilita la aceptación de pagos a través de internet. Como diría la frase popular “a falta de pan, casabe”, pero casabe desarrollado, moderno –agrego yo– que no siempre se comporta a tono con las expectativas.
Suponga que, después de haber estado varias horas en el cajero, con el síndrome del apagón acrecentando el estrés, se acabe el dinero y no puede ir por caja, porque el banco cerró. Usted, como es lógico, aplica la variante del pago en línea. Para un pomo de aceite, por ejemplo -un producto por el cual debe desembolsar hoy 1 500 pesos –si es un litro– y se encuentra que en la mipyme o el negocio de un trabajador por cuenta propia no aceptan este tipo de operaciones, al menos ese día, y como argumentos le narran la novela que ya usted conoce, al haber sido parte de ella en el banco.
“¿Con qué cocino hoy?”, deviene pregunta obligatoria en el momento. Aunque decidió hacer la inversión, la gestión no fructificó. A muchos les sucede. Y hay lugares donde nunca aceptan transferencias. ¿Cuál es la razón por la que se admite, si el cliente tiene dinero? Se sabe que, de la misma manera que en el banco, los apagones afectan la conexión. Aquí sucede: una cosa es esperar, y otra muy distinta, negarse a realizar la operación.
La bancarización en Cuba tiene entre sus objetivos los siguientes:
*Garantizar que la población disponga de medios de pago seguros y servicios bancarios asequibles.
*Promover el uso de canales electrónicos con altos estándares de seguridad y acompañamiento al usuario.
*Reducir el uso de efectivo y optimizar los procesos financieros del país. (Esta última dificultad está en la exigencia por su cumplimiento).
Está claro que el negocio es privado, pero forma parte del sistema, como actor económico, con el fin de contribuir a aliviar las carencias. Cuando suceden estos hechos que son como puertas sin salida, el afectado siente un desamparo muy grande, en medio de las complejidades del día a día.
La indiferencia no puede ser bastión de hoy. Si algo ha distinguido siempre al cubano es su sensibilidad. ¿Dónde está hoy la empatía? Hay cosas que solo nuestras instituciones y nosotros podemos solucionar. Es imprescindible estar organizados, atentos a las necesidades que sean posibles remediar con gestión propia, y unidos en el afán de ayudar a hacer más llevadera la crisis, porque el día a día del cubano está lleno de dificultades que, con deseos de trabajar organizadamente, se pueden solventar, y no ir a la cuenta del bloqueo.
bloqueo, Cuba, Economía, sociedad, trabajo
Comparte en redes sociales:
Deja una respuesta Cancelar la respuesta
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Comentario * document.getElementById("comment").setAttribute( "id", "ab2f36f1c00bf3e7622016cb4d039258" );document.getElementById("bbbbc10ea0").setAttribute( "id", "comment" );
Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.
En la calle y… ¿sin llavín?
Equilibrios en la cuerda floja
Las cuitas de la bancarización
Cigüeña sin invitación
El parto de la previsión
El precio de la diversión
La impaciente búsqueda de la felicidad
Violencia social en Cuba: Entre la realidad y la idea
Como si el sol iluminara la noche
Hombres que son un pueblo entero
Contáctenos
Síguenos en nuestras redes
Síguenos en nuestras redes
Avenida Independencia y San Pedro. Plaza. La Habana. Cuba. CP: 10691. E-mail: digital@bohemia.cu
Diseñado por Fabián Cobelo y Desarrollado por Raúl Sánchez
