La soberanía cubana no está en venta |
La soberanía cubana no está en venta
Héctor Alejandro Castañeda Navarro
Héctor Alejandro Castañeda Navarro
Autor(es): Héctor Alejandro Castañeda Navarro
En el contexto del arribo del Convoy Nuestra América, integrado por activistas y grupos solidarios con donaciones y apoyo logístico, el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío ofreció declaraciones sobre las actuales conversaciones con el gobierno de los Estados Unidos y el impacto despiadado del bloqueo
Las recientes declaraciones del vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, ofrecidas a la prensa nacional e internacional acreditada en Cuba y en tránsito, pusieron de relieve las tensiones que marcan el pulso de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.
En un encuentro en el Centro de Prensa Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, Fernández de Cossío profundizó en los efectos del genocida bloqueo, el estado de los actuales intercambios con autoridades norteamericanas y el firme compromiso de Cuba con su soberanía y autodeterminación, en un escenario donde la sostenida política intimidatoria y de agresión de Estados Unidos sigue condicionando los nexos bilaterales.
El diplomático dejó claro que, a pesar de los intentos de negociación, Cuba continúa enfrentando una política genocida que no solo tiene efectos económicos, sino también sociales y humanitarios. “El esfuerzo por entender la realidad cubana inevitablemente debe llevar a cualquier observador y cualquier analista, a tomar en cuenta el impacto significativo que tiene la agresividad de Estados Unidos contra Cuba”, afirmó.
El vicecanciller cubano no dudó en calificar la política de Estados Unidos de agresión “despiadada», al referirse al bloqueo como un obstáculo fundamental para el desarrollo del país. Añadió que es un ataque a nuestra capacidad para vivir de manera digna, de educarnos, acceder a atención médica e importar lo esencial. Es una guerra económica, sin armas, pero igualmente devastadora, señaló.
En este sentido, Fernández de Cossío subrayó que la ofensiva contra Cuba ha escalado en los últimos años, y la situación se ha vuelto aún más crítica desde que, a finales de enero de 2026, se impuso un boicot energético efectivo que dejó a Cuba sin suministro de combustible de origen extranjero. “No estamos hablando de un boicot virtual, es efectivo”. Cuba no recibe ninguna embarcación con combustible del exterior hace meses. Y lo peor, –recalcó el vicetitular– es que Estados Unidos tiene la capacidad de hacer esto, no porque la ley lo permita, sino porque ha logrado intimidar a otros países con amenazas ilegales, detalló el vicecanciller.
Conversaciones: retos y expectativas
En cuanto a las conversaciones recientes entre ambos países, el vicecanciller fue enfático en que, aunque el país mantiene abierta la puerta del diálogo, las condiciones deben basarse en el respeto mutuo y la soberanía. Cuba no busca una confrontación permanente. Está dispuesta a dialogar, pero en condiciones de igualdad, respetando nuestra autodeterminación, destacó.
“La agresividad parte de la incapacidad que existe en un sector poderoso e influyente de la élite política de Estados Unidos de reconocer el derecho que tiene Cuba a la plena independencia y a la libre determinación. La historia ha demostrado que ese reconocimiento o la aceptación de esa noción le ha resultado difícil o inalcanzable para un sector influyente de la élite política de Estados Unidos”. Esta arista explica en buena medida la política tan despiadadamente agresiva que existe hoy contra el pueblo cubano, subrayó.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que Cuba cediera en sus principios fundamentales, subrayó que el sistema político cubano no es negociable. “Ni el Presidente, ni el cargo de ningún directivo en Cuba, es objeto de negociación con Estados Unidos ni con el gobierno de ningún país”, reafirmó en respuesta a las insinuaciones de algunos sectores de Washington.
El viceministro de Relaciones Exteriores recalcó que el respeto a la independencia de Cuba es fundamental para cualquier tipo de relación con Estados Unidos, dejando claro que cualquier intento por parte de Washington de imponer condiciones sobre la estructura política o económica de la Isla está completamente fuera de lugar.
“Nuestro deseo es tener una relación respetuosa con Estados Unidos y no por gusto, existen vínculos amplios y fluidos entre diversos sectores de la sociedad estadounidense con la sociedad cubana, que el gobierno cubano favorece y estimula. No lo prohíbe, no le pone obstáculos”, sostuvo.
Además, abordó la reciente historia de los diálogos entre Cuba y Estados Unidos, recordando algunos puntos del período de acercamiento entre 2014 y 2017. En ese sentido declaró: “Estados Unidos incumplió prácticamente todos los acuerdos que se asumieron con raras excepciones. Esto no solo lo dice Cuba, en primer lugar lo dijo el gobierno de Estados Unidos cuando decidió incumplirlos, diciendo que no se sentía comprometido con lo acordado en esos años, pero además funcionarios que eran del gobierno anterior en Estados Unidos han declarado públicamente que mientras Cuba cumplió, fue el gobierno norteamericano el que, con el fin de descarrilar aquel avance, incumplió los acuerdos”.
Durante la rueda de prensa el vicetitular de la Cancillería agradeció las nuestras de solidaridad internacional y abogó por la necesidad de un entorno internacional libre de presiones externas. Destacó el apoyo de países como Canadá, que recientemente ofreció ayuda a Cuba a través de mecanismos multilaterales, sin embargo, el vicecanciller fue claro en que la ayuda no debe ser vista como una solución permanente.
Lo más importante –agregó– no es la ayuda humanitaria, sino que Cuba pueda comerciar libremente con el resto del mundo, sin que la interferencia de Estados Unidos limite las posibilidades de la Isla. “Cuba, como todo país para desarrollarse, para funcionar, no puede depender de la asistencia, de la ayuda solidaria, tiene que depender del comercio, de su propia economía, y esa es la relación que buscamos con el resto del mundo”.
En otro momento el diplomático cubano advirtió que la Casa Blanca está intentando restaurar una relación de dependencia que Cuba rechazó hace más de seis décadas. Una que busca borrar la independencia nacional. “Asumir que van a tener un día la capacidad y la prerrogativa de determinar qué sucede en Cuba, cómo se actúa en Cuba, cómo se gestiona este país, cómo se maneja la economía, es una aspiración declarada por el gobierno de Estados Unidos y que, naturalmente, resulta totalmente inaceptable”, señaló Fernández de Cossío, dejando clara la firme postura de la Isla frente a las intenciones de Washington de revertir la soberanía alcanzada en 1959.
El diplomático agregó además que el gobierno de Cuba no ha exigido y jamás exigiría cambios constitucionales ni en el sistema político de Estados Unidos, la postura cubana se basa en el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros países por lo que es vital que respeten el derecho de Cuba a decidir por si misma.
Cuba, EEUU, soberanía
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