Estamos educando para un mundo que ya no existe

Durante siglos, el saber estuvo concentrado. Primero en la Iglesia, luego en las universidades. Eran los grandes filtros: había que pasar por ellos para aprender. Hoy, ese modelo se desarmó.

Mientras el conocimiento se volvió infinito y accesible, la educación sigue organizada como si fuera escaso. El problema ya no es acceder a la información, sino aprender a pensar con ella.

La escuela que conocemos fue diseñada para un mundo que ya no existe.

Su lógica —ordenada, jerárquica, fragmentada— responde con precisión a la sociedad industrial del siglo XIX: todos en un mismo lugar, siguiendo instrucciones, produciendo por partes. Un modelo eficiente para una economía que necesitaba disciplina, repetición y control.

Pero ese mundo cambió. Y cambió hace rato.

Como anticipó Joseph Schumpeter, el desarrollo........

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