El proyecto político detrás de la reforma tributaria de Kast: la segunda gran privatización
Hoy, si queremos vivir dignamente, tenemos el deber de detener esta reforma para evitar la destrucción de todo lo que se ha logrado construir durante las últimas décadas.
En el mundo de metáforas e hipérboles de Kast, que en realidad no son más que mecanismos de confusión o derechamente de ocultamiento de sus intenciones a la ciudadanía, la Reforma Tributaria que hoy se tramita resulta ser una de las más acabadas. Se dice Reforma Tributaria para en verdad hablar sobre un proyecto de sociedad que se busca implantar de contrabando.
En su corta y ansiosa tramitación, hemos ido conociendo de lo que se trata como si fuéramos sacando las capas de una cebolla. Comenzando con la idea de un gobierno de emergencia, pasando por una inventada crisis fiscal basado en un ficticio problema de la “falta de caja” y un “Estado en quiebra”, se transitó luego por un supuesto “plan de reconstrucción”, para terminar viendo una reforma cuyo objetivo central es reducir el impuesto a los más ricos del país y recortar políticas sociales, como ya hemos visto estos días, por ejemplo, en salud. La intensidad de ambas cosas es tal, que el único precedente que puede encontrarse de algo así hay que buscarlo en la dictadura y sus reformas privatizadoras.
Se ha dicho que el objetivo de esto es generar crecimiento y empleo, lo que tendría como resultado un mejoramiento general de los ingresos fiscales, todo esto apelando a una mítica “curva de Laffer” que indicaría que, de manera contraintuitiva, bajando los impuestos mejoraría la recaudación fiscal, debido al crecimiento que esta operación generaría. Sin embargo, esta curva ha sido ampliamente desestimada por la evidencia y, en realidad, hoy solo funciona en el mundo de fantasía de Kast en el que también “todo va a estar........
