El fracaso estratégico de Washington en Irán: el principio del fin de una hegemonía

La guerra impuesta contra la República Islámica de Irán ha demostrado una vez más —ahora con mayor claridad que nunca— que Irán no transigirá en cuestiones de seguridad nacional y soberanía territorial. Responderá con contundencia.

En la madrugada del 28 de febrero de 2026, aviones de guerra estadounidenses e israelíes llevaron a cabo ataques coordinados contra la infraestructura militar, nuclear y civil de la República Islámica de Irán. Este ataque, denominado Operación Furia Épica, tuvo lugar mientras continuaban las negociaciones diplomáticas entre Teherán y Washington, conversaciones a las que Irán seguía comprometido con la esperanza de superar el estancamiento de las sanciones y reactivar el acuerdo nuclear.

Los misiles y las bombas no solo impactaron en instalaciones militares; también alcanzaron escuelas, hospitales, refinerías, redes eléctricas e infraestructura energética. Estos hechos constituyeron crímenes de guerra documentados ante los cuales muchos países guardaron silencio.

Los principios que la comunidad internacional dice defender fueron, en la práctica, negados e ignorados. El acto mismo de agresión y la amenaza contra la soberanía de una nación eran innegables. Sin embargo, algunos Estados, mediante un doble rasero en su retórica, optaron por ignorar esta conducta ilegal.

Lo que quedó claro fue que Estados Unidos lanzó su operación militar basándose en tres objetivos declarados, pero fundamentalmente erróneos: Primero, la supuesta destrucción de las capacidades nucleares y de misiles de Irán. Segundo, la alegada modificación del comportamiento iraní. Y tercero, la supuesta reapertura del Estrecho de Ormuz y la garantía del libre flujo de energía a los mercados mundiales, a pesar de que el estrecho nunca se cerró.

Estos tres objetivos conformaron la narrativa oficial de Washington para justificar los inmensos costos militares, humanos y económicos de la guerra impuesta. Sin embargo, la realidad sobre el terreno, incluso en las primeras semanas, demostró........

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