Las élites dejaron de tener vergüenza

La indignación dejó de ser un punto de quiebre. Se transformó en rutina. En contenido. En ruido. Cuando todo escandaliza, nada escandaliza.

Hubo un tiempo en que la política tenía un límite invisible: la vergüenza. No era una norma escrita. Era un estándar. Bastaba cruzarlo para que se activara el reproche público, mediático y político. Ese límite no garantizaba virtudes, pero sí contenía excesos.

Hoy ese límite desapareció. Y lo más inquietante es la falta de reacción de las élites.

El fiscal nacional, Ángel Valencia, figuró en el informe de deudores morosos del Fondo Solidario de Crédito Universitario (FSCU), elaborado por el Consejo de Rectores de Universidades de Chile. No es un detalle administrativo. Es una obligación vinculada a recursos públicos que miles de estudiantes sí cumplen, muchas veces con dificultad.

La situación se regularizó inmediatamente antes de que el caso se hiciera público. ¿Consecuencias? Un par de titulares. Un breve........

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