La competitividad tributaria sí existe en la OCDE |
Negar su existencia puede ser funcional al discurso político. Pero en la práctica conduce a diseñar sistemas desconectados de la realidad económica comparada, erosionando inversión, crecimiento, el empleo y, finalmente, la propia recaudación que se busca proteger.
El exdirector del SII y exembajador ante la OCDE, Hernán Frigolett, afirmó recientemente —en el marco del debate sobre la reactivación económica— que el concepto de “competitividad tributaria” no existe para dicha organización y que los impuestos ocupan un lugar secundario (quinto o sexto) al momento que los inversionistas deciden donde ponen su capital.
Su tesis resulta atractiva en el plano político. Pero sin fundamento en el plano empírico y comparado, donde no se sostiene. No solo contradice la evidencia disponible, sino que se ve confrontada directamente con la forma en que la propia OCDE mide, analiza y orienta las políticas tributarias de sus países miembros.
La OCDE no solo reconoce la competencia tributaria: la mide
La OCDE publica de manera sistemática estadísticas detalladas sobre impuestos corporativos, comparando tasas legales, tasas efectivas y su evolución en más de 160 jurisdicciones. Lo hace porque la estructura y el nivel de los impuestos importan. Si no fuera así, no existiría justificación técnica para ese esfuerzo permanente de medición y comparación.
El dato más elocuente es histórico. Desde el año 2000, la tasa legal promedio del impuesto corporativo en los países OCDE ha caído desde niveles superiores al 32% hasta cerca del 23%. Esta reducción sostenida, observada durante más de dos décadas, no es un accidente ni una coincidencia. Es la expresión de una competencia entre países por atraer capital en un contexto de alta movilidad internacional.
Negar la competitividad tributaria implica sostener que este proceso coordinado de reducción carece de significado. Esa posición simplemente no es verosímil y cae con el peso de la........