Crónicas magistrales de Federico Gana |
La crónica se desenvuelve, como otros géneros literarios, en su propio interés discursivo. Es decir, es al interior de la misma que la escritura nos va diciendo lo que ella es y las apropiaciones de distinto orden que necesita para alcanzar su texto pleno.
Un par de manos escriben –Federico– y el otro par ilustra –Andrés, el pintor– estas Crónicas a cuatro manos publicadas en Ediciones GrilloM (2026).
En el estrecho espacio de la relación interpersonal o moderadamente colectiva, habría un filón de acontecimientos inesperados y/o significativos al paso del vivir cotidiano, en escenas de lo más comunes. Pero estas experiencias, de pronto, adquieren otro espesor y se abren a lo insólito y recóndito humano.
Así, en “Mi suboficial” (relato maestro) el propio hablante/escribiente que en el cementerio espera un entierro, por mientras se ve atraído a otra ceremonia fúnebre de sujetos que desconoce por completo, pero poco a poco, por estar ahí, lo saludan, responde con mínimos gestos, comienza a experimentar una cierta familiaridad (en la primera línea ha dicho que no quiere estar solo) y se allega, acaba en el cortejo hacia el cinerario con los compañeros de armas que inesperadamente ha ido tratando; y alguno, en el colmo, reconociéndolo como un camarada. Después de variados detalles e incidentes........