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Perú: el negocio comienza antes del negocio

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19.08.2026

Hace casi una década planteé que para hacer negocios entre Chile y Perú había que pasar de una mirada transaccional a una relacional. Hoy, cuando el Perú vuelve a mostrar oportunidades relevantes de inversión, aquella diferencia adquiere una nueva dimensión: entender cómo funciona el vínculo puede ser tan importante como conocer el mercado.

No es una distinción menor. Chile y Perú comparten frontera, idioma, intereses económicos y una historia que, con sus luces y sombras, ha terminado acercando mucho más a nuestras sociedades de lo que a veces reconocemos. Pero hay algo que conviene entender desde el comienzo: compartimos el idioma, pero no necesariamente el lenguaje empresarial. Y para quien quiere invertir o hacer negocios, esa diferencia puede terminar siendo decisiva.

Perú vuelve a mirar hacia adelante

Hay una razón adicional para hablar hoy de esto. Perú vuelve a ser interesante para las empresas chilenas, porque mantiene una combinación difícil de ignorar para cualquier inversionista: mercado, recursos naturales, emprendimiento, apertura comercial, ubicación estratégica y una enorme necesidad de inversión.

La minería es probablemente el ejemplo más evidente. La cartera de proyectos de inversión minera 2026 contempla 66 proyectos por más de US$64.000 millones, distribuidos en 19 departamentos. Una cifra de esta magnitud permite entender que la oportunidad no está solamente en extraer mineral. Está también en todo aquello que cada proyecto necesita alrededor: ingeniería, tecnología, energía, agua, logística, mantenimiento, servicios especializados, gestión ambiental, infraestructura y relacionamiento.

Para Chile, las oportunidades son particularmente concretas. La expansión de la minería peruana abre espacio para proveedores de tecnología, maquinaria, ingeniería, mantenimiento, servicios especializados, gestión ambiental, energía y soluciones para el uso eficiente del agua.

La brecha de infraestructura genera oportunidades en concesiones, construcción, ingeniería, transporte, puertos, logística y servicios públicos. También existen espacios relevantes en agroindustria, alimentos, retail, servicios financieros, tecnología, salud, educación y economía digital.

Y hay una oportunidad adicional que suele pasar inadvertida: empresas chilenas de tamaño mediano que ya cuentan con capacidades probadas en Chile pueden encontrar en Perú un mercado suficientemente grande para internacionalizarse sin tener que dar inicialmente el salto hacia mercados mucho más complejos y distantes.

A ello se suma una brecha de infraestructura que sigue siendo enorme. Perú necesita carreteras, puertos, sistemas de agua y saneamiento, infraestructura hospitalaria, transporte, energía y conectividad. Desde una mirada puramente económica, una brecha es un problema. Desde la perspectiva de una empresa que sabe ejecutar proyectos, también puede ser una oportunidad.

Por eso creo que estamos frente a un Perú que merece volver a ser mirado con atención.

El error de llegar demasiado........

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