La izquierda entre el realismo sin renuncia o la renuncia sin retorno

La ironía es evidente. La oposición puede elegir entre ser responsable y desaparecer, o ser coherente y pagar el costo.

La megarreforma tributaria, que es el verdadero nombre del proyecto de reconstrucción, no es solo un cambio de impuestos, es construir un país distinto al que hemos conocido desde el segundo gobierno de Bachelet en adelante.

Antes que cifras, el Gobierno ha instalado una premisa: Chile dejó de crecer y, por tanto, todo lo demás, empleo, salarios y movilidad social, quedó en suspenso.

El gasto social, como dijo irónicamente Gerardo Varela, no corresponde con el nivel de bajo crecimiento que tenemos y por tanto habrá que aplicar tijera, si al final no hay mejor beneficio para la clase media que mejores empleos.

Bajo esa hipótesis, la reforma se presenta como un instrumento para destrabar inversión, reactivar sectores intensivos en empleo y reducir la incertidumbre regulatoria que hoy castiga cualquier decisión de largo plazo.

Rebaja del impuesto corporativo, incentivos a la contratación formal, invariabilidad tributaria como en los tiempos de Pinochet y mecanismos de........

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