2026: el año en que viviremos sin elecciones |
Lo que viene es política en estado puro, sin el anestésico del calendario electoral.
Antes que nada, les deseo a los lectores de esta columna un muy feliz año 2026. Seguramente están expectantes ante la batería de cambios que pareciera que ocurrirán en el gobierno de José Antonio Kast. Ya genera curiosidad, tanto por la profundidad prometida como por las formas escogidas.
El solo anuncio de que el presidente viviría en La Moneda, durmiendo de manera espartana —como si el problema del Estado fuera el colchón— bastó para provocar la reacción de Irina Karamanos, quien volvió a subrayar lo arcaico de la institución de la Primera Dama, institución que parecía superada…hasta que volvió a ser noticia.
La proliferación de triministros, las auditorías omnipresentes, los planes de frontera y, por supuesto, la tradicional pelea a cuchillos en los medios entre quienes lograron entrar al gobierno y quienes quedaron mirando desde afuera, entregan suficiente material como para garantizar un enero políticamente entretenido. Al menos, para quienes disfrutan del espectáculo.
Pero lo verdaderamente distinto no está ahí. El 2026 será el primer año sin elecciones de esta década. Desde 2021 hemos ido a las urnas con una frecuencia casi terapéutica: para elegir autoridades, para decidir sobre constituciones y para escoger quiénes debían escribirlas. Votar se volvió un hábito nacional, como el pan con palta o la indignación en redes sociales.
Este período convulso no tiene muchos precedentes en la historia de Chile. Los anteriores revuelos constitucionales........