Morir con dignidad no admite vetos morales |
Decidir legislar sobre eutanasia es mirar de frente esa realidad y decir: el Estado no puede seguir escondiéndose.
Chile vuelve a discutir la eutanasia. Y eso, en sí mismo, ya es una buena noticia. Porque cuando una sociedad se atreve a hablar sin eufemismos sobre el final de la vida, está hablando (en el fondo) de dignidad, de libertad y de compasión. Lo preocupante no es el debate; lo preocupante es que se intente clausurarlo antes de tiempo.
El proyecto de eutanasia no obliga a nadie a morir. No empuja, no fuerza, no adoctrina. Ofrece una opción regulada, estricta, excepcional, para personas que viven un sufrimiento irreversible y que, con plena conciencia, piden algo tan humano como dejar de sufrir. Defender ese derecho no es promover la muerte: es respetar la vida cuando esta ha sido reducida al dolor.
Por eso resulta inquietante que, en medio de esta discusión, asomen señales........