Negarse a un nuevo retiro de fondos de AFP es no escuchar el clamor de Chile
Como chileno, quiero señalar que estoy de acuerdo con un nuevo retiro de las AFP. Y lo digo desde una posición que no reniega de la responsabilidad fiscal, que reconoce la importancia del ahorro previsional y que cree en la economía de mercado, los derechos de propiedad y la libertad económica. Precisamente por esas convicciones, considero que ha llegado el momento de discutir esta posibilidad sin prejuicios ni dogmas y, sobre todo, de dejar de postergar una decisión que hoy el país necesita abordar con urgencia.
Quienes se oponen a un nuevo retiro tienen argumentos atendibles. Advierten que una mayor disponibilidad de dinero puede impulsar el consumo, presionar los precios y dificultar el control de la inflación. También sostienen que los fondos previsionales tienen una finalidad específica: financiar las pensiones futuras. Retirar esos recursos hoy puede traducirse en jubilaciones más bajas mañana y en una mayor presión sobre el Estado para asistir a quienes no cuenten con ingresos suficientes durante su vejez.
Son riesgos reales y sería irresponsable desconocerlos. Pero reconocerlos no obliga a concluir que la única respuesta posible es prohibir cualquier nuevo retiro, sin importar el contexto que atraviese el país.
La economía no puede analizarse al margen de la realidad de las familias
Chile enfrenta un escenario preocupante. La desocupación llegó al 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, mientras que el Banco Central redujo su proyección de crecimiento económico para este año a un rango de apenas 0,25% a 0,75%. A ello se suman las dificultades que atraviesan distintos sectores productivos, el endeudamiento de los hogares y la presión que el costo de la vida ejerce sobre los presupuestos familiares.
Detrás de estas cifras hay personas. Hay familias que deben hacer rendir un sueldo que no alcanza, trabajadores que buscan empleo durante meses, pequeños emprendedores que ven disminuir sus ventas y hogares que deben elegir qué cuenta pagar primero. Hay quienes acumulan deudas para financiar gastos cotidianos y quienes no tienen margen para enfrentar una enfermedad, una reparación urgente o cualquier imprevisto.
Para estas personas, la discusión económica no es una cuestión teórica. Es la diferencia entre llegar a fin de mes con cierta tranquilidad o vivir permanentemente al límite.
Por eso, me parece insuficiente responder a estas dificultades invocando exclusivamente el riesgo de un eventual sobrecalentamiento de la economía. Ese riesgo debe estudiarse, cuantificarse y ponderarse. Una inyección de liquidez puede aumentar el consumo y ejercer presión sobre determinados precios. Sin embargo, sus efectos dependen de múltiples factores, entre ellos el monto que se autorice retirar, la situación de la oferta, las condiciones del crédito y el comportamiento general de la demanda.
Si el argumento es que........
