Advertir es lealtad con Chile: ignorar el riesgo compromete su seguridad
La experiencia ecuatoriana ofrece una advertencia que Chile debe tomar en serio: los muros, las armas y el despliegue de efectivos pueden resultar insuficientes cuando el crimen organizado ha penetrado las instituciones encargadas de enfrentarlo. Los esfuerzos impulsados por las recientes administraciones de Ecuador para recuperar el control penitenciario dan cuenta de la magnitud del desafío. Sin embargo, su eficacia exige desarticular las redes de corrupción que permiten a estas organizaciones conservar influencia incluso bajo custodia.
La fuga de un líder criminal compromete mucho más que la seguridad de un establecimiento: puede restituir la capacidad operativa de una organización y poner en peligro a funcionarios, testigos, fiscales y comunidades enteras. En enero de 2024 se constató la fuga de José Adolfo Macías, alias “Fito”, líder de Los Choneros, desde la cárcel Regional de Guayaquil, antes de su previsto traslado a La Roca. Su evasión evidenció el alcance de las redes de poder que puede mantener un cabecilla criminal durante su reclusión.
En junio de 2025, Rolando Federico Gómez Quinde, alias “Fede”, señalado como cabecilla de Los Águilas, huyó de la Penitenciaría del Litoral utilizando un uniforme militar. En enero de 2026, la Fiscalía ecuatoriana informó que veintiuna personas, entre ellas militares, funcionarios penitenciarios e internos, habían sido llamadas a juicio por presunta delincuencia organizada vinculada con esa fuga. Las........
