¡Mírala cara a cara, que es la segunda!
Pues claro que sí. ¿Y por qué no? Es la frase icónica de Laporte cuando le preguntaron si esta España sería capaz de ganar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Eso refleja la confianza de este grupo inquebrantable que se unió a la idea del maestro Luis de la Fuente para escribir una página maravillosa que se ha convertido en una oda al fútbol puro y sin trampas. Esta Selección conquistó el mundo con su saber estar, su perfecto manejo de la pelota, su compromiso máximo y su inteligencia para salir airoso de una final que estaba plagada de minas con una Argentina que renunció a todo y un árbitro cómplice que les quiso llevar hasta los penaltis. En esa batalla claudicaron Egipto o Suiza, pero España es mucho más que eso y se dedicó a ganar el preciado trofeo como sabe: con una espléndida combinación que acabó con un remate grandioso de Ferran Torres, que en la prórroga, como hace 16 años en Johannesburgo, se vistió de Iniesta. Imagino la cara de pesar de Infantino, al que le falló su........
