Lamine debe jugar (lo mínimo)

A estas alturas de la película, en la que esperábamos relax, optimismo y rotaciones, estamos ante una pregunta más decisiva de lo que parece: ¿España quiere salvar la papeleta ante Arabia Saudí, caiga quien caiga, o mantiene en pie un plan más ambicioso como es ganar el Mundial? La respuesta se antoja determinante.

El gran debate alrededor de la Selección, de cara al segundo partido en la fase de grupos tras el tortazo del debut, es si Lamine sí o si Lamine no. Si debe jugar desde el inicio, aparecer como revulsivo o, visto lo visto frente a Cabo Verde, mantenerse flotando en formol hasta los hipotéticos cruces. Y toca elegir. Todo no cabe. Sobre todo, al seleccionador, que fluctúa entre su fe en la familia y la demostración de que nunca le ha temblado el pulso con decisiones de calado. En su armario están Ramos, Carvajal y Morata. Si fuera por el ímpetu general, el extremo del Barça ya estaría vestido de rojo y con las botas calzadas en el círculo central esperando el inicio de lo que se ha convertido en una final inesperada. Pero el cortoplacismo no es buen compañero de viaje. Si de mí dependiera, el domingo volvería al banquillo.

¿Cuántas probabilidad hay de que España gane a Arabia, independientemente de quién integre la segunda alineación, y encarrile la clasificación para dieciseisavos? Siendo honestos, muchas más que de volver a empatar o incluso perder. Sin olvidar que en esta fase pasan hasta los terceros más espabilados. Más allá de sesudos análisis........

© as