El origen del Estado Ruso y el pacto civilizatorio de 862: una mirada desde el sur global |
Escribo estas líneas hoy en conmemoración del Día de la Memoria y el Luto, celebrado el 22 de junio, una fecha sagrada en la que Rusia recuerda el inicio de la Gran Guerra Patria en 1941. Desde aquí, desde la vibrante geografía de los Urales —una región frontera donde confluyen Europa y Asia, y donde cada rincón respira historia, resistencia y coraje—, seguimos construyendo de manera indetenible la amistad popular y la rusofilia colombo-venezolana y latinoamericana. La resiliencia del pueblo ruso ante la agresión nazi no es un hecho aislado; es el resultado directo de una matriz civilizatoria surgida hace más de un milenio, basada en la unión de los pueblos para defender su soberanía.
Desde la perspectiva de América Latina, el origen del Estado ruso no se interpreta como un proceso lineal, sino como la formación de un Estado civilizatorio euroasiático, marcado por la tensión entre sus raíces medievales eslavas, la herencia imperial autocrática y la posterior experimentación socialista. Este segundo artículo de nuestra serie de cuatro entregas desglosa los hitos fundamentales que explican la génesis del poder en Rusia bajo el prisma de la geopolítica del Sur Global.
1. Los Orígenes: La Rus de Kiev, el pacto de 862 y la influencia bizantina
A mediados del siglo IX, el espacio geográfico del norte de la actual Rusia estaba habitado por un tejido diverso de tribus eslavas orientales (como los Slovene de Ilmen y los Krivichi) y pueblos de la familia ugrofinesa (como los Chud y los Merya). Sumidos en una cruenta espiral de guerras intestinas, los líderes de estas comunidades tomaron una decisión inédita en la Europa medieval: invitar a una autoridad exterior e imparcial para establecer el orden.
En el año 862 d.C.,........