David y Goliat SRL |
La liturgia del eco es un oficio silencioso y humillante ,en el teatro municipal de Guatire, el calor de la tarde mirandina pesa más que los discursos, pero nadie se atreve a abanicarse con los folletos del partido hoy en estado de extinción, en primera fila, los antiguos militantes de la Causa R.
hombres que en los ochenta y noventa del siglo XX habían gastado las suelas de sus zapatos marchando contra el centralismo, discutiendo el Nuevo Sindicalismo y debatiendo sobre la redención de la clase obrera y profundizar la democracia permanecían rígidos, con sus bolígrafos suspendidos sobre libretas nuevas, al frente, en el podio, hablaba Nicolasito.
Su voz carece de la gravedad y de las frases de amenaza del padre, son huérfanas de la astucia de los viejos zorros de la política Latinoamérica no hay en su discurso ni una sola frase memorable, ni un concepto que pudiera transformarse en un proyecto de ley, ni una idea que sobreviviera al eco de los parlantes o al murmullo de sus escoltas, es un catarata de lugares comunes, palabras vacías dispuestas en un orden predecible, no hay huella de un acto valeroso en su hoja de vida, ni un gramo dignidad ganada en la calle, su único mérito real, el único dato interesante de su biografía, era el cordón umbilical que lo unió al Palacio de Miraflores.
Fuera de ese círculo de reverencia cortesana, el joven no es más que un ciudadano común que quizás, piensan algunos con sorna contenida, apenas sabrá amarrarse los zapatos solo, sin embargo, los viejos militantes toman notas con un........