menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Relámpagos sobre Miraflores (El eco del 13 de Abril) y el Huele a azufre todavía

5 0
yesterday

Era la madrugada del 4 de febrero de 1992. Caracas olía a pólvora húmeda y a un miedo distinto, no al miedo de costumbre, sino al de la tierra moviéndose bajo los pies del Punto Fijo. En la carcel de Yare, el aire era espeso. El comandante Hugo Chávez Frías, con la boina roja del paracaidista calada hasta la ceja y el rostro tallado por la decepción de un país saqueado, emergió no como un vencedor de cuarteles, sino como un profeta. El golpe fracasó militarmente, sí, pero triunfó en el alma de los cerros. Aquel "Por ahora" retumbó más fuerte que los tanques en la autopista. No se rindió ante un general; se rindió ante la historia y, al hacerlo, se convirtió en la esperanza de los que no teníamos ni nombres en encuestas.

Lo sacaron de Yare y le quitaron las esposas pero creían que estaba rayado, en los barrios ya le estaban construyendo un altar. La salida de prisión, dos años después, fue el inicio del camino largo. La Cuarta República, esa vieja casa de los adecos y copeyanos, creía que la pesadilla había terminado. Qué equivocados estaban. Aquel hombre caminaba los pueblos polvorientos como un iluminado, y la oligarquía, desde sus salones refrigerados, empezó la cantaleta del terror: "¡Ese loco va a freír las cabezas de los adecos en aceite!", gritaban los periódicos, las televisoras, los curas de misa de doce. Pintaron al Comunismo con la cara de Chávez para que la clase media se escondiera debajo de la cama.

Pero en 1998, el pueblo se reveló contra la dictadura de cuarta república y sus representantes adecos y copeyanos, y votó masivamente. El huracán Chavista llegó a Miraflores.

No hubo aceite hirviendo para freír a nadie. Hubo Constituyente en 1999 con el camino abierto para la democracia participativa y protagoníca. Y eso, para la derecha acostumbrada a repartirse la renta petrolera como botín familiar, fue peor que la muerte. El primer gran zarpazo vino en 2001: El Paro Nacional de la Tripartita. Fedecámaras, la CTV de los sindicatos amarillos y la vieja política se unieron en un solo puño para estrangular al gobierno. Decían defender la propiedad privada, pero defendían el latifundio y el portón cerrado del Country Club.

Y luego vino la joya de la corona de la conspiración: Abril de 2002. La "aristocracia de la gente del petróleo", la gerencia de PDVSA que se creía dueña del cráter y del crudo, cerró la llave. Paro petrolero. Sabotaje puro y duro. El 11 de abril, las cámaras de televisión privadas, convertidas en partidos políticos de facto, guionizaron un golpe de Estado en vivo y directo asesinaron a su gente con franco tiradores "mercenarios traidos por la oligarquía". Chávez se entregó para parar la jauria de fieras asecinas.. y ellos y ellas dijeron con alegria "tenemos un nuevo presidente"... La derecha en toda Venezuela celebraba la caída del réeeeegimen. Nos pusieron a ver comiquitas de Hanna-barbera, a godzilla y a super man.. Secuestraron al Presidente Chávez. Lo llevaron preso, le arrancaron la banda tricolor y pusieron presidente a un señor de apellido Carmona a firmar un decreto disolviendo la República Bolivariana.

Al cuadro de Bolívar lo desterraron a un cuarto oscuro y el del Presidente Chávez lo destruyeron sin contemplasion..

Pero se olvidaron de un pequeño detalle: el 12 de abril el pueblo se comunicaba y con radio bemba se llamaron a la acción...

El 13 de abril. Tal día como hoy, la historia se partió en dos. No fueron los tanques ni los embajadores gringos aplaudiendo en el Palacio. Fue el rugido de los cerros bajando en avalancha humana, fue la dignidad de los soldados leales en Fuerte Tiuna, fue el milagro de un pueblo que se negó a ser esclavo otra vez. Chávez regresó al poder en una madrugada de helicóptero y de lágrimas, con una cruz en la mano y un "Por ahora" que se había convertido en "Para Siempre".

Y aquí viene la parte más insólita de esta historia de saña: La Amnistía El comandante Chávez con Crucifijo en mano. Con el poder absoluto de la calle y las armas leales, Chávez pudo haber cobrado venganza bíblica. Pero no. Dio amnistía a los golpistas. Les dijo: "Váyanse a sus casas, hagan oposición, pero no anden conspirando". Fue un gesto de grandeza que la derecha confundió con debilidad. No pararon. Vinieron más conspiraciones, más guarimbas, más intentos de magnicidio.

La obsesión enfermiza no cesó ni con la muerte física del Comandante. El ahora diputado de apellido Capriles un tal Enrique, que fue derrotado limpiamente en las urnas por el proyecto bolivariano y que luego, en una bajeza moral que retrata a esa casta, celebró la muerte del líder de la revolución y con brindis grito "ya Chávez murió, la lucha sigue", y entre risas ocultas de miles de infiltrados en todas las instituciones de gobierno, el nuevo grito de euforia cruel celebraban y gritaban "muerto el perro y se acabó la rabia", fue el mismo que en 2013, cegado por la arrechera de una nueva derrota electoral, llamó a "descargar la arrechera" contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

Esa orden, ese "descargar la arrechera", se tradujo en sangre. Se tradujo en más de 50 venezolanos asesinados y Más de 800 heridos en las guarimbas de 2014. Gente humilde quemada viva por tener cara de chavista, niños asfixiados por las barricadas hechas con las tapas de alcantarillas, con Guayas que decapitaban motorizados sin distinción de color político, asaltos a CDI y escuelas. La misma cantaleta del aceite hirviendo, pero ahora con alambre de púa y fuego real contra el pueblo pobre.

El 13 de abril no es solo una fecha en el calendario. Es la prueba irrefutable de que aquí hay un pueblo que sabe rescatar a sus líderes, y una oligarquía que cada vez que el gobierno le tiende la mano con una amnistía, afila su puñal para intentar clavarlo por la espalda al pueblo trabajador. Y así estamos, en esta historia sin fin, donde el eco del "Por ahora" de aquel comandante saliendo de la carcel de la dignidad en Yare, sigue retumbando como un relámpago eterno sobre Miraflores y sobre América toda...

AQUÍ HUELE A AZUFRE TODAVÍA

Tambores de alerta suenan, la extrema derecha hoy diputados y diputadas con aliados en el gobierno disque revolucionario andan con su falsa admistia, y a riendas sueltas andan preñados de buenas intenciones y por el bien de la nacion...

Yanquis liberen inmediatamente al Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, vil mente secuestrado por el ejército EE.UU al invadir y asecinar más de 180 compatriotas..

Honor y gloria a los caídos la madrugada del fatídico 3 de enero..

Chávez y Bolívar Viven por siempre...

REVOLUCIÓN ES HACER REVOLUCIÓN, SI NO, NO ES


© Aporrea