Ser profesional en la Venezuela contemporánea
En Venezuela, ejercer una profesión se ha convertido en un acto de resistencia cotidiana, una contradicción dolorosa donde años de formación académica terminan en salarios que apenas alcanzan para comprar comida por unos días.
El profesional venezolano vive hoy una cruel paradoja: mientras más preparado está, más claro ve su propio empobrecimiento. Un médico, un ingeniero o un maestro con décadas de experiencia puede ganar menos en un mes que lo que cuesta un par de zapatos. Esta realidad no solo desafía cualquier lógica económica básica, sino que destruye los cimientos sobre los que debería construirse una sociedad. La distancia entre lo que estudiaste y lo que ganas no es un simple problema económico; es el síntoma de un país que ha pulverizado la idea de que el esfuerzo y la preparación deben ser recompensados.
La brecha entre lo que se dice oficialmente y lo que se vive todos los días alcanza niveles absurdos. Mientras desde el gobierno se habla del "profesional revolucionario" y se celebran graduaciones con discursos llenos de promesas vacías, la realidad demuestra un desprecio profundo por el conocimiento especializado. Los salarios públicos, en educación, salud, administración, se han vuelto cifras simbólicas, cantidades que más que pagar un trabajo, insultan la inteligencia. Un profesor universitario con doctorado puede recibir al mes el equivalente a veinte o treinta dólares, una suma que ni siquiera puede llamarse sueldo. Esto es peor que la explotación tradicional, porque al menos la explotación reconoce algún valor en el trabajo. Aquí estamos ante algo más cruel: la negación total del valor del trabajo intelectual, su conversión en gesto de caridad o acto político. Esta contradicción genera una locura colectiva donde se exige profesionalismo sin dar las condiciones mínimas para ejercerlo, creando una clase trabajadora muy preparada pero completamente empobrecida.
Las consecuencias van mucho más allá de lo económico y tocan el corazón de la identidad profesional y la salud mental. La motivación se derrumba cuando tu esfuerzo no se refleja en nada........
