El asesinato de Alí Jamenei: qué puede esperar EEUU e Israel

Un presentador de la televisión estatal iraní anunció entre lágrimas, a las 5 de la mañana hora local del domingo, el fallecimiento del ayatolá Alí Jamenei, quien llevaba 36 años en el poder. El gobierno iraní decretó 40 días de luto oficial. 

La Guardia Revolucionaria también confirmó su muerte con un comunicado desgarrado: "Hemos perdido a nuestro gran líder y lo lloramos. Su martirio en las manos de los más terribles terroristas es un símbolo de su virtud". E invitó a "todos los sectores de la sociedad a demostrar su unidad nacional y cohesión en la defensa nacional". 

La agencia Fars, afín a la Guardia Revolucionaria, confirmó además que la hija, el yerno, la nuera y los nietos de Jamenei también murieron en los ataques. Una familia entera eliminada en un solo golpe. Jamenei murió a los 86 años, en su despacho, mientras "cumplía con sus deberes" en el momento del ataque, según la televisión estatal, que subrayó que esto "demostró que él siempre estuvo al frente de sus responsabilidades". 

Lo que Trump y Netanyahu celebran como una victoria histórica, gran parte del mundo lo analiza con profunda preocupación: asesinar al líder supremo de un Estado soberano de 90 millones de habitantes abre un abismo de consecuencias impredecibles.

El primer error que pueden estar cometiendo EE.UU. e Israel es creer que la muerte de Jamenei derrumbará el régimen iraní. La historia y los hechos inmediatos sugieren todo lo contrario.

La Guardia Revolucionaria Iraní afirmó que se avecina un "castigo severo, decisivo y lamentable" por el asesinato de Jamenei, prometiendo "la operación ofensiva más intensa jamás vista" contra Israel y las bases estadounidenses en Oriente Medio. 

El presidente iraní Masud Pezeshkian advirtió que el asesinato "no quedará sin respuesta". Lejos de capitular, el régimen iraní está respondiendo con el........

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