Bombardeos, captura y un mar de interrogantes
Venezuela acaba de vivir, hoy 3 de enero del 2026, uno de los acontecimientos más extraordinarios de su historia reciente: Estados Unidos lanzó ataques aéreos en múltiples ubicaciones del norte de Venezuela, incluida la capital Caracas.
Los hechos que se desarrollaron esa noche desafían toda lógica de seguridad nacional. Aproximadamente a las dos de la madrugada, hora local, comenzaron a escucharse explosiones en Caracas. Se reportaron al menos siete explosiones y se observaron aeronaves volando a baja altura, predominantemente en La Guaira, Higuerote, Meseta de Mamo, Baruta, El Hatillo, Charallave y Carmen de Uria, la mayoría dentro o cerca de la capital. Los objetivos fueron precisos: instalaciones militares clave como Fuerte Tiuna, la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda y el Aeropuerto de Higuerote.
Lo que resulta verdaderamente inquietante es cómo se ejecutó esta operación sin que los sistemas de defensa venezolanos ofrecieran resistencia significativa. Durante treinta minutos, helicópteros y aviones estadounidenses operaron en el espacio aéreo venezolano con una libertad que sugiere o bien una parálisis total de las defensas, o algo mucho más preocupante: complicidad interna.
Según reportes de medios estadounidenses, la operación para capturar a Maduro fue llevada a cabo por el Delta Force, la unidad de élite de operaciones especiales del ejército estadounidense. La precisión con la que ubicaron al presidente venezolano y su esposa plantea preguntas........
