La Nochevieja, el Fin de Año y el Año Nuevo: Tradición, Consumo y Esperanza |
La Nochevieja (31 de diciembre) y el Año Nuevo (1 de enero) constituyen un umbral temporal cargado de significado. Esta celebración universal, que marca el cierre de un ciclo y el comienzo de otro, es un crisol de tradiciones ancestrales, rituales contemporáneos y, cada vez más, un motor del consumismo moderno. Desde sus raíces históricas hasta su manifestación actual, el fin de año es un momento de reflexión, esperanza y de expresiones culturales que varían ampliamente según la geografía, pero comparten un espíritu común de renovación.
La celebración del Año Nuevo tiene raíces que se remontan al Neolítico, ligada a los ciclos agrícolas y a la fecundidad de la tierra, como expresión de comienzo y renovación. Los primeros festivales documentados, como el Akitu, antiguo festival mesopotámico de primavera y Año Nuevo, en Sumeria (3800 a.C.), se celebraban en el equinoccio de primavera. Civilizaciones antiguas como la egipcia, la fenicia y la persa, iniciaban su año en el equinoccio de otoño, mientras que los griegos lo hacían en el solsticio de invierno.
El cambio al 1 de enero, como inicio del año se consolidó con el calendario juliano, instaurado........