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La verdad sobre el Esequibo

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22.09.2019

El despojo del Esequibo, la ocupación de facto de su territorio y la explotación de sus inmensos recursos naturales deben ser temas de debate nacional, más allá del escarceo entre las élites políticas. Lo que sucede es demasiado grave, las transnacionales petroleras, encabezadas por la Exxon Mobil, comenzarán a producir petróleo en aguas del Esequibo, consumando de esta manera el despojo de nuestro territorio y sus recursos, además de establecer como cierta la tesis de Guyana que bloquea nuestra salida al Atlántico.

Antecedentes poco conocidos

La disputa sobre el Esequibo, desde la firma del Acuerdo de Ginebra, estuvo por muchos años en un lento proceso de discusión, en manos del buen oficiante de las Naciones Unidas, hasta que apareció el petróleo y tras él, las transnacionales petroleras.

Ya en el año 1999, después del triunfo del presidente Chávez, las empresas petroleras comenzaron a presionar al gobierno de Guyana para que le otorgara concesiones o derechos de explotación en el área en disputa. Aquella era una estrategia global de las transnacionales para hacerse de los recursos de hidrocarburos en el extremo nororiental de nuestra región: Venezuela, Trinidad y Tobago y el Esequibo.

Todos los movimientos y posicionamientos de estas grandes petroleras se formulan con base en la información privilegiada que obtienen usando sus capacidades técnicas, influencia política y sus mecanismos de inteligencia para obtenerla. Por estos datos obtenidos por vías diversas las transnacionales saben desde hace años sobre las inmensas reservas de petróleo en la Faja Petrolífera del Orinoco, de gas al norte del Estado Sucre, gas en el territorio de Trinidad y Tobago y nuestra Plataforma Deltana, así como los fuertes indicios de acumulaciones de hidrocarburos en las aguas del Territorio Esequibo. Las transnacionales no dan puntada sin dedal.

Ya estando nosotros en el ministerio de Energía y Minas, con el gobierno del presidente Chávez, desde el viceministerio de Hidrocarburos, dirigido por nuestro entrañable amigo, Bernardo Álvarez, nos movilizamos y actuamos de manera decidida, en coordinación con nuestra cancillería de entonces, para protestar ante el gobierno de la República Cooperativa de Guyana, por el otorgamiento de áreas (bloques Pomeroon y Stabroek) para exploración petrolera en aguas del territorio Esequibo.

Así mismo, ejercimos presión sobre las empresas Exxon Mobil y Hess para que desistieran de sus intenciones, toda vez que sus pretensiones se encontraban ubicadas en aguas de un territorio en disputa, reclamado por Venezuela. Tuvimos éxito y se paralizó la actividad exploratoria.

A partir de allí, desde el ministerio de Petróleo iniciamos una campaña agresiva para demarcar bien nuestra soberanía sobre los inmensos recursos naturales en la región nororiental y extremo oriente de nuestro país, para que no quedara duda sobre nuestra propiedad y plenos derechos para desarrollarlos, lo cual está estrechamente ligado al ejercicio de nuestra soberanía.

Lo primero que hicimos fue tomar control de las áreas prospectivas en la Plataforma Deltana, sobre todo iniciar el proceso de unificación del yacimiento Loran-Manatee con Trinidad y Tobago, el primer proceso de su tipo costa afuera en nuestro hemisferio. Este proceso terminó de manera exitosa en 2007, y confirmaba nuestra propiedad sobre el 73.75% de las reservas de gas de dicho yacimiento compartido con Trinidad y Tobago. Al mismo tiempo que reafirmamos nuestra propiedad sobre los volúmenes de gas, estabamos delineando, sin lugar a dudas, nuestra salida al Atlántico, a lo largo de nuestros límites con Trinidad y Tobago, que, aunque no existe disputa sobre ellos, sin embargo nos permite establecer una posición soberana y firme en contra de las pretensiones de Guyana de bloquear nuestra salida al Atlántico.

Luego tomamos el control del antiguo proyecto Mariscal Sucre, no solo porque estaba en manos de las transnacionales, PDVSA ni siquiera participaba, sino porque su régimen fiscal, de 1% de regalía, era ilegal y su objetivo de exportación contrario a nuestro propósito de traer ese gas para el desarrollo nacional, especialmente para crear un polo petroquímico en el estado Sucre.

Con la Nueva PDVSA iniciamos, tan pronto se presentaron las condiciones técnicas y económicas, la exploración al extremo norte de esos yacimientos porque temíamos que la transnacional que operaba del lado trinitario, a solo un kilómetro de nuestra línea fronteriza, estuviese "drenando" gas de nuestra propiedad.

Con la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, y la certificación internacional de las más grandes reservas de petróleo del mundo en su subsuelo, se completaba el objetivo estratégico de obtener el control sobre nuestros inmensos recursos de petróleo y gas en la región oriental y nororiental del país, lo cual nos permitió garantizar una extraordinaria base de recursos de hidrocarburos para nuestro desarrollo nacional.

Pero, por otra parte, desde el Estado, a través del ministerio de Petróleo, habíamos recuperado el respeto de las transnacionales petroleras y del sector petrolero internacional. Ahora sabían, a partir de nuestra ofensiva de la Plena Soberanía Petrolera, que éramos capaces de ejercer nuestra soberanía sobre los recursos naturales del país a cualquier costo y ante cualquiera. Para nosotros en el gobierno del........

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