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La muerte del capitán

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30.06.2019

Escribiendo mi artículo semanal recibo la noticia de la muerte del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo, hecho lamentable, repudiable y muy grave que sigue enlutando a las familias venezolanas. Quisiera expresar mis sentimientos de condolencia a su viuda, hijos y demás familiares y amigos.

Aunque no conocía al Capitán, por su grado y fotografía, se evidencia que era un hombre joven, de semblante afirmativo, propio de un oficial de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Un venezolano al que se le conculcaron, violaron, todos sus derechos humanos, desde el mismo momento de su detención, tal como lo denunció su esposa el 22 de junio por las redes sociales.

Su detención ocurrió el mismo día que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, concluye su visita al país, declarando haber recibido el compromiso del gobierno de "permitir una evaluación de la comisión nacional para la prevención de la tortura y permitir el ingreso de relatores especiales de la ONU al país.

Su muerte ocurre luego de el pasado 27 de junio fuese expuesto y condenado ante la opinión pública por el ministro de la desinformación y los programas de odio del madurismo, como involucrado en la última "conspiración" develada por el gobierno, en sus ya acostumbradas razias políticas. Este "súper ministro" del madurismo, pasará a la historia como el anunciador de la muerte, extrañas vueltas que da la vida.

Nueve horas después de conocerse la muerte del capitán, maduro y su gobierno, incluyendo su fiscal, anuncian "investigación" del caso. El cinismo se ha convertido en una categoría del madurismo. ¿Quién va a investigar?, ¿los mismos que "investigan" el brutal asesinato de Oscar Pérez y su grupo?, ¿la muerte en custodia del ex ministro Nelson Martínez?, ¿el lanzamiento desde el décimo piso del Sebin del concejal Albán? Ellos no se pueden investigar a sí mismos.

José Vicente Rangel y la Fiscal Luisa Ortega Díaz, u otras voces, deberán documentar y escribir otros capítulos de sus respectivos "Expediente Negro" e "Informe Final de la Violación de los DDHH entre 1958-1998 en el país" de la violencia durante la cuarta República, para ahora incorporar la violencia del madurismo. Es el mismo patrón, los mismos métodos. NO pueden haber torturados buenos y torturados malos. Sobre todo, si se trataba de hacer una revolución, no solo política, económica y social, sino y muy especialmente, espiritual.

Esto que conocemos como madurismo no tiene nada de revolucionario, ni chavista. Es cruel, violento. No emociona a nadie. Es la segunda muerte del comandante Chávez. Para esto no fue que él entregó su vida, por esto no fue por lo que luchamos tanto, por lo que se movilizó el pueblo venezolano tras las banderas y el discurso de la Revolución Bolivariana.

Esto no es más que un Estado policíaco, violento, intolerante. Que busca imponer por la fuerza un modelo........

© Aporrea