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El Pacto

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14.07.2019

Transcurridos seis años de gobierno madurista, es evidente la demolición de la obra del Presidente Chávez y con ella la destrucción del país. Recuerdo al inicio del primer período de maduro que los "inspiradores" del madurismo repetían que "nicolás no pude tener a nadie que le haga sombra", que "ahora, él es el jefe", que "necesita su propio espacio", sus "propias decisiones", "necesita controlarlo todo", entre otras consejas del grupo que ascendía al poder. Necesitaban un gobierno de los suyos, un "circo de enanos", donde pudiese sobresalir su dueño.

Lo lograron, desplazaron a los chavistas del poder, por lo menos, a los ministros del gobierno de Chávez, uno a uno fuimos saliendo; no nos dimos cuenta en ese momento, leales como fuimos al juramento que le hicimos a Chávez de unidad, que se consumaba una inmensa traición al Comandante Chávez y al pueblo. Traición que se fraguó desde el mismo momento en que hubo señales evidentes de la enfermedad del presidente.

Tal vez contaron con información privilegiada, con apoyo internacional de los que mas influyeron en esa última etapa del presidente, evidentemente afectado por la enfermedad que lo consumía. Sea como sea, se prepararon para la ausencia del Comandante. Mientras que los ministros de Chávez, y hablo por mí y unos pocos, trabajamos sin descanso para mantener funcionando el país, como lo hicimos, para ayudar al Comandante, esperanzados de que se recuperaría y volvería al frente del gobierno, otros avanzaban sus propios planes de poder, tomaban posiciones, hacían acuerdos con empresarios, "tendían puentes" para una transición.

Lo que siempre se mencionó como el "chavismo sin Chávez", agazapado hasta entonces, refugiado en Casa Amarilla y otros espacios, entre empresarios y "guías espirituales", entre resentidos a los que el propio Comandante había hecho a un lado, y tantos otros, vieron en maduro la inconsistencia de la que obtendrían todo sin mayores problemas; el instrumento para impulsar su propio modelo político-económico, un retroceso con respecto al socialismo y al Plan de la Patria de Chávez.

Un aspecto que caracterizó el período del Presidente Chávez fue que siempre estuvo por delante del grupo humano que lo seguía, de su partido y su gobierno. Chávez era un revolucionario de profundas raíces nacionalistas. Desde el ámbito militar e imbuido del pensamiento Bolivariano, no pudo permanecer indiferente ante el sufrimiento del pueblo e insurgió el 4 de febrero de 1992.

Ya como Jefe de Estado, siendo un hombre estudioso y con la humildad de reconocer sus limitaciones, pero con una férrea voluntad de resolver los graves problemas del país, su pensamiento político fue avanzando a pasos agigantados. Pasó del gobierno miquelenista, al "capitalismo con rostro humano" y la "tercera vía", sólo para darse cuenta que nuestro país era tan atrasado y dependiente, con unas élites tan intolerantes y violentas, que no estaban dispuestas a aceptar ni siquiera un gobierno reformista.

Vino el Golpe de Estado, el Sabotaje Petrolero, la violencia de las élites y los factores internacionales. Todo ello, le hizo entender muchas cosas. La relación y largas conversaciones con el Comandante Fidel y otros líderes mundiales, le permitieron afinar su propia propuesta para el país. Allí es cuando el Presidente comienza a hacer un conjunto de precisiones y definiciones que, finalmente, le dieron la posibilidad de definir bien sus objetivos y comenzar a resolver efectivamente los problemas de la nación.

Primero, entendió la importancia del petróleo, de PDVSA, reconoce a Venezuela como un país petrolero y fuimos a la conquista de esa colina, de la renta petrolera para ponerla al servicio del pueblo. Luego, definió nuestra revolución como anti imperialista y levantó las banderas del socialismo del siglo XXI, más tarde, vendría el Plan de la Patria y sus objetivos históricos, documento que constituye su legado mas acabado.

Pero no todos sus partidarios lo acompañaban en este pensamiento, él venía con los mismos tenientes o capitanes nacionalistas de derecha, los restos del miquilenismo; venía con los mismos sectores de la vieja izquierda y con lo "mejor" de la cuarta República. Por eso, el Presidente entendió que necesitaba transferir urgentemente el poder al pueblo, darle vida a las nuevas categorías políticas establecidas en la Constitución, como la Democracia Participativa y Protagónica, el Poder Popular; había que darle beligerancia al pueblo, abrir el debate político, la plena libertad de pensamiento, los medios alternativos, las 3R, creó el PSUV, el cual concebía como instrumento de transformación, interpelador del gobierno, vanguardia de la revolución.

En el gobierno, por la misma razón de la diversidad de grupos y personajes con los que cargaba desde el inicio, el Presidente Chávez contaba con distintos grados de apoyo y compromiso político, y con distintos niveles de eficacia de gestión, y él lo sabía.

En el petróleo, lo apoyamos irrestrictamente y conscientes de lo estratégico del sector, avanzamos en desatar los nudos de la dependencia y el atraso del país: desplegamos la Plena Soberanía Petrolera, desmontamos la nefasta "apertura petrolera", que expropiaba nuestras riquezas, retomamos el control de nuestros recursos y empresa. Convertimos al petróleo en instrumento de liberación de nuestro pueblo, y a PDVSA, la Roja Rojita, como una empresa nacional y profundamente popular, la........

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