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Derrotar el chantaje

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15.09.2019
Nuestro país está exhausto de tanto caos y tanta destrucción. La situación de crisis económica y social se hace insostenible, casi al punto de la desesperación. La salida política está bloqueada en manos de grupos minoritarios, extremistas, que colocan sus propios intereses por encima de los de todo el país.

Creo que todos estamos de acuerdo en que esta situación no puede seguir así , que algo debemos hacer, que maduro debe salir y que guaidó no es la opción.

Del lado del madurismo, habría que sumar su manifiesta incapacidad para gobernar, la destrucción de la obra y legado del presidente Chávez, su profundo desprecio por los problemas del pueblo y la manera torpe y errática como han conducido a nuestro país al borde de la guerra y la desesperanza.

Han destrozado la economía, pulverizado nuestras conquistas políticas y sociales, y llevado al pueblo al abismo de la miseria. maduro ha recurrido a la violencia y el crimen en su accionar. Persigue, encarcela, tortura y mata para imponer su voluntad. Es cobarde y cruel. Hace lo que quiere: destruye PDVSA, entrega el petróleo, el gas, el Arco Minero, las empresas del Estado, el Esequibo, la soberanía; y no pasa nada.

Del lado de guaidó, éste pasó de ser un producto mediático, un invento de laboratorios extranjeros, falso hasta en el andar, que había creado expectativas de cambio en amplios sectores de la oposición, a un fracaso. Se ha venido desmoronando en su incapacidad para conducir nada, como un títere que va de un lado al otro. Intenta golpes de Estado desde una autopista, se abraza en las áreas controladas por ellos con el grupo más violento y cruel de los narco-paramilitares colombianos y llama abiertamente a una intervención de tropas extranjeras en nuestro país. Abusa de la impunidad producto de la ausencia de Estado de Derecho y de la debilidad e inconsistencia del gobierno.

Con ninguno de estos señores, o más bien, con ninguno de estos dos sectores, vamos a ningún lado. Por el contrario, en la medida que sigamos entrampados en manos de estos irresponsables, nos alejaremos cada vez más de la posibilidad de recuperar el país. Es urgente hacer algo, salir del chantaje que se ha instalado y dejar atrás el miedo.

El problema fundamental en nuestro país, es que la soberanía popular ha sido secuestrada por las élites, sean éstas maduristas o las tradicionales, con su peligroso agregado de extrema derecha. Se ha impuesto una dinámica política donde estos factores, representados en maduro y guaidó, pasan por encima de la Constitución y las leyes, han demolido la institucionalidad de los Poderes del Estado y se ha impuesto la disfuncionalidad.

Esta dinámica, ausente de ideas, caracterizada por la violencia, la intolerancia, la trampa y la ausencia de valores o ética, ha logrado paralizar al país y desmovilizar al pueblo, el cual trata de salir del infierno como puede. Ha quedado sepultada la política con “p” mayúscula, ésto es, su ejercicio como el arte de la resolución de conflictos, debate de grandes ideas y mecanismo para alcanzar objetivos nacionales, altruistas.

En estos 6 largos años de desgobierno, se ha instalado sobre la sociedad, incluyendo todo el espectro político, un inmenso chantaje, que cabalga sobre la permanente polarización y el miedo, con un discurso intolerante que se esparce como el fuego alimentado con la pólvora del odio, la incitación a la revancha, al escenario de aniquilación del contrario. La razón ha cedido sus espacios a los instintos más básicos, a los intereses más subalternos. En vez de ideas, se recurre al tuiter, se ha impuesto una inquisición 2.0 en las redes sociales que incitan al odio, la descalificación de ideas o personas, el llamado a la violencia.

El madurismo se ha encargado de aniquilar al chavismo. Perseguir cualquier pensamiento disidente, revolucionario, chavista, que no esté dispuesto a subordinarse a sus designios. Ha arrasado con el principio constitucional de la democracia participativa y protagónica, desmantelado los espacios y territorios de participación político-social, del poder popular, de las misiones y grandes misiones. No sólo ha destrozado la economía, sino que se ha encargado de extirpar cualquier vestigio de conciencia, eficacia, compromiso y ejercicio de la soberanía en........

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