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De Bachelet a Barbados

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09.07.2019

El Informe sobre la situación de los DDHH en Venezuela emitido por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, que dirige Michelle Bachelet, es un documento de clara importancia política para el país.

Su elaboración y publicación, a solicitud de la Resolución 39/1 del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, del que Venezuela es miembro, ha sido demoledor para el gobierno de maduro, quien tendrá que hacerle frente por los hechos que en él se reflejan.

El Informe es elaborado con base en las potestades concedidas por la ONU a la Oficina de la Alta Comisionada, en función de los tratados y acuerdos internacionales de los que Venezuela es parte, en virtud de lo que puede recabar pruebas y sustanciar expedientes referentes a la violación de los Derechos Humanos, lo cual es expresamente tipificado como delito. Es decir, el Informe tiene carga y efecto jurídicos y queda asentado en el seno de las Naciones Unidas, la cual se activa en todos sus mecanismos de protección de las víctimas y rendición de cuentas de los responsables. A partir de su emisión, los delitos del madurismo han quedado documentados ante la ONU, la historia y el mundo.

Luego de su discusión ante el Consejo de los Derechos Humanos en Ginebra, el indicado instrumento se discutirá en la Tercera Comisión de la Asamblea General para el venidero período de sesiones y de allí, probablemente se eleve a la consideración de la Plenaria de la Asamblea General de la ONU.

En la Plenaria de la Asamblea General de la ONU, si así lo solicitaran otros países, se abrirá un debate sobre la situación de los DDHH en el país. En esta discusión, se pueden rechazar o condenar las violaciones denunciados en el Informe, incluso se puede aprobar cualquier resolución, condenando los hechos y solicitando medidas de vigilancia sobre estos delitos, además de exigir al gobierno que cumpla con sus responsabilidades y obligaciones de acuerdo con el Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Ésto no significa que nuestro país vaya a ser invadido por las Naciones Unidas, como aseguran los voceros del madurismo y lamenta la extrema derecha Venezolana. No. Los informes o temas de Derechos Humanos son competencias y temáticas de la Asamblea General, por lo que, no se someten a la consideración del Consejo de Seguridad, único órgano con posibilidades de invocar el Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas, es decir, el uso de la fuerza contra cualquier país. Los casos de Irak y Libia, esgrimidos por los voceros del madurismo para atemorizar y chantajear a nuestro pueblo, fueron invasiones e intervenciones llevadas a cabo por los Estados Unidos y la OTAN respectivamente, no fue un mandato de las Naciones Unidas.

Es curioso y triste a la vez ver las reacciones de los dos extremos intolerantes, donde ambos coinciden en rechazar el Informe de Bachelet. La extrema derecha, se lamenta de que no nos invadan, por tanto, para ellos, el Informe no sirve para nada. Por su parte, el madurismo trata de descalificar al informe e invoca el miedo a la inminente "invasión", que éste supuestamente propicia, tanto para arreciar la represión interna, como para evadir los graves señalamientos de la ONU.

El gobierno de inmediato rechazó el informe, cosa que no extraña a nadie, pues es la típica actitud de los gobiernos autoritarios y violadores de los Derechos Humanos. Incluso, han llegado al extremo de descalificar a la Alta Comisionada y a las Naciones Unidas.

El gobierno envió a Ginebra a uno de sus perseguidores estrella, para hablar, en sustitución del Embajador Valero (uno de los pocos diplomáticos de carrera que quedan en Cancillería). Allí, éste arremetió contra el Informe, lo tildó de "parcializado y carente de rigor científico", entre otros descalificativos. En cuanto a los voceros del madurismo, los tradicionales y los oportunistas, en un alarde de desconocimiento del funcionamiento de la ONU, hablan de la inminente invasión contra el país; y, además, exigen los nombres, ¡quieren los nombres de las víctimas y denunciantes!, en un país donde todo el mundo sabe, hasta ellos mismos, que el que habla en contra del gobierno, de inmediato sufre represalias o termina preso. Evidentemente desconocen el hecho de que en este tipo de informes, los nombres de las víctimas y denunciantes se mantienen en reserva, justo para evitar las represalias de los victimarios.

Lo insólito es que, al momento de escribir estas líneas, a 8 días de su muerte, el mismo gobierno que acusa de "parcializado" el Informe Bachelet, no entrega aún a sus familiares el cuerpo del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Pues le guste o no al gobierno, el Informe y la situación de los DDHH en el país, serán debatidos en la Máxima Instancia del multilateralismo mundial. Allí se escucharán uno a uno, los elementos del Informe, se abrirá una discusión sobre la situación. El gobierno quedará expuesto ante el mundo como lo que es, un desastre que ha llevado a nuestro país al abismo, y que lo ha colocado en una situación de vulnerabilidad tal que cualquier cosa puede pasar. Venezuela, que hace tan sólo 6 años era una esperanza y referencia para los pueblos del mundo, ahora está convertida en un infierno, del que sus hijos salen por millones.

El gobierno de maduro no tiene nada que mostrar, nada que aportar, ningún avance, ninguna épica, nada heroico, solo el ejemplo de cómo se puede conducir a todo un pueblo, hasta hace tan poco, orgulloso de lo construido; próspero y alegre, a la desesperación y a la miseria, sometido por la fuerza a una situación vergonzosa. También vergüenza deben sentir los países que están hasta el cuello involucrados en el apoyo a maduro, otrora defensores de causas justas y sueños, hoy degradados en un pragmatismo incomprensible. Qué lejos quedaron Chávez y Fidel.

La verdad es que todos tenemos que agradecer el trabajo de la Oficina de la Alta Comisionada; y, en especial, a su titular, la ex Presidenta Michelle Bachelet. Supo ella sobreponerse, tanto a la presión de la extrema derecha y los factores de poder que la apoyan, como a las manipulaciones del gobierno.

Los primeros que, en su intolerancia, exigían que Bachelet apareciera con una bandera de Venezuela al revés; y, al no hacerlo, pensaban que ella iba a mostrarse aplaudiendo a maduro. Los segundos, creían que, al ser Bachelet una mujer progresista y abanderada del socialismo en Chile, guardaría el silencio cómplice que tantos que se proclaman de "izquierda" mantienen en torno a la tragedia venezolana.

El hecho de que las dos veces Presidenta de Chile, connotada y respetada líder política de la región, ampliamente conocida y conocedora del sistema de la Naciones Unidas, coordinara la elaboración del referido Informe, es, en sí mismo, una garantía de objetividad, responsabilidad y equilibrio.

Pero tratándose además, de una líder política socialista, que ha sufrido en carne propia la violencia del fascismo, le quita al madurismo la bandera de la victimización ante la izquierda, que no quiere darse cuenta de que estamos ante un gobierno autoritario y criminal, que no tiene nada de revolucionario.

En adición a las credenciales políticas y humanas de Bachelet, el Informe es elaborado por un equipo de trabajo, profesional, que se ciñe estrictamente a la metodología de las Naciones Unidas y que cuenta, además, con el apoyo de otras agencias del organismo........

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