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CITGO, un desastre anunciado

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04.08.2019

El circuito refinador CITGO fue el eslabón más acabado de la concepción antinacional de la "apertura petrolera" desarrollada entre mediados de los ochenta y finales de los noventa y que hoy, paradojas de la historia y de la política, vuelve por sus fueros al país con la privatización de PDVSA y la entrega del petróleo.

CITGO, un circuito que inicialmente contaba con 8 refinerías, terminales y oleoductos, además de miles de estaciones de gasolina, fue adquirida por la vieja PDVSA, en desarrollo de la "política de internacionalización" del sector, lo cual quería decir realmente, "sacar del control de Venezuela", puesto que no hay nada más internacional, por su naturaleza, que el negocio petrolero.

Así, en 1986, en plena crisis económica del país, desatada desde el llamado "viernes negro" de 1983, la vieja PDVSA sacaba del control del Estado venezolano activos de la industria petrolera nacional, adquiriéndolos en el exterior, es decir, fuera de nuestra soberanía jurisdiccional, de nuestro control y lejos de las necesidades del gobierno nacional, cualquiera que este fuese.

Su adquisición requirió la inversión de miles de millones de dólares de Venezuela en los EEUU. Aunque en aquellos años ya el país se estremecía por la grave crisis económica, la autoproclamada "meritocracia" petrolera, quienes controlaban las decisiones de política petrolera y PDVSA, avanzaban en su propio plan, su propia visión. Además de las inversiones directas, y para hacer "atractivo" el negocio y sostenerlo económicamente, PDVSA (asumiendo competencias cedidas por el ministerio de Petróleo de entonces) daba descuentos masivos al petróleo que vendía a CITGO.

De esta manera, la "apertura petrolera" y su "internacionalización" nos llevaron a la situación absurda de un país pobre, subdesarrollado, con severos problemas económicos y sociales, sufriendo de una gigantesca fuga de capitales, donde, sin embargo, su propia empresa petrolera, hacia inversiones mil millonarias en el exterior, pero que además vendía su petróleo con descuentos de hasta 40%, como después lo pudimos determinar en el "Informe del Comisario" del año 2000.

El argumento de la "meritocracia" petrolera para éste sin sentido, era que con CITGO tendríamos mayor presencia en el mercado norteamericano y "contendríamos a nuestros competidores canadienses". Ambos eran argumentos falaces. La "internacionalización" comenzó con las adquisiciones del circuito de refinerías de la Ruhr Oel en Alemania. La idea de adquirir refinerías para colocar nuestro petróleo es, al menos, tan descabellada como comprar supermercados para colocar un producto. De hecho, los otros grandes suplidores de petróleo al mercado norteamericano: México, Arabia Saudita y Canadá, no adquirieron refinerías para colocar su petróleo. Además, el sistema de refinación de la costa del Golfo de México, está diseñado justamente para procesar crudos como los venezolanos.

Por otra parte resulta absurdo el argumento de "contener" a los canadienses adquiriendo su petróleo. Nuevamente, esto es como si para evitar que la competencia llegue con su producto al supermercado, entonces uno termine comprando precisamente "ese" producto. Esto fue lo que terminó haciendo CITGO, compraban volúmenes bajos de petróleo venezolano, solo una fracción de su capacidad instalada y gastaba miles de millones dólares comprando petróleo y productos de nuestros competidores. CITGO actuaba con un criterio comercial propio, distinto a la estrategia que supuestamente era su razón de ser.

Siempre fue así, solo que era uno de los secretos de la "caja negra de PDVSA". Luego, ya con la Nueva PDVSA con acceso y control de las operaciones, pudimos determinar con exactitud varios de los verdaderos propósitos de la........

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