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Al foro de Sáo Paulo

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29.07.2019

Se ha reunido en Caracas, el Foro de Sáo Paulo (instancia de discusión política de los movimientos progresistas y de izquierda fundada en 1990). Hoy concluyen las deliberaciones en su XXV Encuentro, por lo que, queremos saludar su presencia en nuestro país, en circunstancias muy difíciles para nuestra región y en particular, para nuestro pueblo.

Me dirijo a ustedes desde el exilio, perseguido por el gobierno de maduro. Ésto ocurre luego de ocupar durante 14 años consecutivos las más altas responsabilidades en el Estado y la Revolución Bolivariana al lado del Presidente Chávez: Ministro de Petróleo, presidente de PDVSA, vicepresidente territorial, responsable de innumerables tareas en el ámbito político e internacional; y, de sus más preciados proyectos y Misiones. Miembro de la Dirección Nacional del PSUV y del equipo político que lo acompañamos hasta el día de su muerte.

En el gobierno de maduro, salí del Ministerio de Petróleo y de PDVSA, por la intención que siempre tuvo el madurismo de controlar este sector estratégico para el país, y por las evidentes diferencias que teníamos en la conducción de la economía, donde advertí la tormenta que se nos venía encima, sin embargo, en aras de la "unidad y disciplina", acepté ser Canciller y Embajador ante la ONU y miembro del Consejo de Seguridad.

No me percaté que lo que estaba ocurriendo era un viraje a la derecha del gobierno y ésto pasaba por hacer a un lado a los exministros de Chávez, sobre todo, los del área económica, además de un sistemático alejamiento del camino trazado por el Comandante, de los objetivos históricos del Plan de la Patria. Una traición a Chávez.

A partir de 2017, comencé a hacer públicas mis opiniones y diferencias con maduro, en ejercicio de mis derechos y responsabilidades históricas: los revolucionarios no podemos guardar silencio, tenemos que advertir, alertar, señalar, orientar, no podemos presenciar impávidos la destrucción de los sueños y las conquistas de todo un pueblo.

El 4 de diciembre de 2017, habiendo previamente rechazado la propuesta de irme como embajador ante ONU en Ginebra, renuncié como Embajador ante la ONU y a cualquier vinculación con el gobierno. Lo hice, sin aprovechar mi posición como embajador para declarar o prestarme a cualquier maniobra en contra del país desde el seno de tan importante organismo. Lo hice desde el campo de la revolución. Sin embargo, inmediatamente se desató en mi contra, una feroz campaña de persecución política, dirigida por el mismo maduro y ejecutada por su fiscal. No pude volver al país, oficiales chavistas de nuestra Fuerza Armada Bolivariana me advirtieron, preocupados por mi integridad física, que maduro había dado la orden de capturarme y sepultarme en sus calabozos.

Esta persecución iniciada por intencional y concordada omisión de acciones incluso antes de mi renuncia, no sólo ha sido acompañada de todo tipo de acusaciones e injurias con el propósito de destrozar mi nombre y quebrar mi moral, para propiciar cualquier agresión en mi contra; también han pretendido, de manera absurda, desvincularme, borrarme inútilmente, de la historia política y petrolera del país, y del corazón y afecto del chavismo y de los militantes del PSUV; en paralelo, han arremetido en contra de PDVSA y sus trabajadores, con el encarcelamiento de trabajadores a quienes acusan de "ramiristas" y la destrucción de este otrora baluarte de nuestra soberanía y economía. Nos han utilizado de "chivos expiatorios" de sus propios errores y desaciertos en la conducción del país.

En la persecución en mi contra y la destrucción de PDVSA coinciden los intereses y la acción del madurismo y la extrema derecha del país, pues no sólo se trata de mí como persona, se trata de vilipendiar la obra de Chávez, y lo que el sector petrolero significó para nuestra Revolución. El madurismo ha cometido un grave error estratégico al arremeter contra el propio chavismo.

Dos países, dos realidades.

La última reunión del Foro de Sáo Paulo en nuestro país, tuvo lugar en julio de 2012 y todavía contábamos con la presencia del Presidente Chávez. Estábamos en campaña para las elecciones de ese mismo año, sin embargo, ya había aparecido el cáncer que finalmente lo conduciría al sepulcro.

Ustedes compañer@s pueden ver y comparar dos realidades absolutamente distintas: el país bajo la conducción del Presidente Chávez, donde la economía, la soberanía, el vivir bien del pueblo, su entusiasmo, participación, los avances políticos y sociales, eran una esperanza para el mundo; y, el país caótico bajo la conducción de maduro, donde la destrucción de la economía, el retroceso social, las carencias de todo tipo, la injusticia, la desmovilización del pueblo, la ausencia de libertades y el miedo que se ha instalado en la sociedad, deben dejarles la sensación de que se ha producido un retroceso en toda la línea.

Ustedes, políticos de experiencia, pensadores, revolucionarios, críticos por naturaleza y formación, honestos, si pudiesen ver un poco mas allá de "la feria" y el cerco protocolar, si se fueran al seno del pueblo, si tuviesen mas acceso a la información, a la realidad, no les costaría mucho esfuerzo llegar a la misma conclusión de lo que hemos venido denunciando, y que es una realidad inocultable: éste no es un gobierno Chavista y mucho menos socialista. maduro ha traicionado el legado político del Presidente Chávez y la destrucción de su obra nos ha conducido al abismo, donde nuestro pueblo ha visto, a escasos 7 años de aquella reunión de ustedes en nuestro país, truncado los avances conquistados con el Comandante Chávez.

Esta realidad, además de ser un tema para reflexionar y tomar conciencia del papel de los revolucionarios ante ella, también pesa como una inmensa carga de profundidad para los movimientos progresistas, de izquierda, sobre todo, en América Latina y el Caribe, donde evidentemente hay un retroceso político, un viraje a la derecha.

La ausencia de Lula, Dilma, Cristina y Correa, su desplazamiento del poder y la persecución de la que son objeto; la muerte del Comandante Fidel Castro y del Presidente Hugo Chávez, son factores concretos que han marcado el reflujo del movimiento popular y revolucionario en la región.

Sin embargo, la tragedia venezolana, luego de la muerte del Comandante Chávez y el ascenso al poder del madurismo, ha sido un elemento determinante en el retroceso de la izquierda en la región; no sólo porque han extinguido la luz de la Revolución Bolivariana, el faro que irradiaba conciencia y ejemplo, sino porque la derrota del Chavismo, la destrucción de la obra del Presidente Chávez, ha convertido a Venezuela en el anti-ejemplo para nuestros pueblos.

El mal gobierno de maduro ha dado, como nunca antes, argumentos a la derecha para arremeter contra el Chavismo y el Socialismo, como opciones o experiencias exitosas, alternativas al desastre del capitalismo en el mundo.

Los gobiernos y partidos de derecha en la región, cabalgan, sobre las terribles consecuencias que ha tenido para nuestro pueblo y nuestra patria el gobierno de maduro y el desmantelamiento de la obra revolucionaria del Presidente Chávez.

Todos los errores, desaciertos e inconsistencias de este gobierno, se lo adjudican al Presidente Chávez y maduro guarda silencio. Ni siquiera tienen la responsabilidad u honestidad de asumir que el problema........

© Aporrea