Creando desconfianza estratégica regional Estados Unidos mantiene la desunión en nuestros países |
América del Sur y del Centro ha hecho esfuerzos innumerables a lo largo de su historia para impulsar la unidad entre nuestros países, la ALALC, el Pacto Andino, el Pacto Amazónico, el Mercado Común Centroamericano, UNASUR, CELAC, incontables iniciativas y ninguno ha prosperado, y los objetivos que ellos se propusieron principalmente la industrialización y el comercio nunca se han logrado. Seguimos tan desligados como cuando nos mandaba España. Pero ahora estamos desunidos por seguir las políticas de Estados Unidos.
Así que esta falta de éxito en el logro de la unidad de los países de la América Nuestra, no puede seguir tratándose como un resultado inevitable producto de nuestra inercia o nuestra cultura que nos lleva a estar desunidos, sino que debe empezarse a considerar, y la gestión de Delcy Rodríguez puede ser la referencia de este inicio, como un problema capital para nuestro país, tanto dentro de la actual tendencia política del gobierno como en su futuro ya que esa unidad de los pueblos débiles y pobres del sur es fundamental para garantizarnos la supervivencia como país y como personas.
Es fundamental incrementar los esfuerzos, diplomáticos, institucionales, políticos y por sobre todo crear programas no solo por la unidad de la América Nuestra sino declararla como objetivo primordial en toda la gestión diplomática del país e impulsar, su estudio, análisis, investigación, impulsar el tema en universidades y demás instituciones de Educación Universitaria, para conocer cada vez con más detalle las características de la desunión para trabajar con equipos creados exprofeso, su aplicación y escenarios de rechazo o aceptación. Hacer de la Integración una necesidad diplomática y una agenda científica de conocimiento. Equipos profesionales y profesionalizados para llegar a la unidad. Organización, estudio y plan.
Ya debemos dejar de improvisar, no se pueden seguir nombrando ministros porque eructa, o porque baila bien Joropo o porque es el hijo del ministro anterior. Este no es un juego de béisbol, es un juego de vida o muerte.
Porque Estados Unidos, que podríamos llamar "el gran desunidor", lo hace y organiza equipos de trabajo que trascienden la gestión presidencial y van elaborando mapas de actuación para que su nación y el imperialismo sobrevivan. Es la burocracia del imperialismo. Y aunque esos esquemas se le han deteriorado mucho porque la vejez trae cambios inclusive a los imperios, mantienen el estudio, según sus ideas y proyectan sus figuras de autoridad en las áreas que les interesan. En nuestra desunión esto le ha dado buenos resultados ya que desde 1821 nos mantiene desunidos y desconfiados.
Delcy debe crear su propia huella en el camino de nuestra historia. No podemos seguir así. Y hay que acentuar que ellos han utilizado diversos mecanismos para mantener la desunión a estos países más allá de las iniciativas que nos propongamos para trabajar juntos.
Estos mecanismos incluyen estrategias políticas, económicas y militares que buscan asegurar su influencia en la región y evitar la formación de asociaciones de países que puedan desafiar su hegemonía. Consideramos que todos sus esfuerzos están dirigidos a un gran objetivo, propiciar, crear y ampliar la desconfianza que puede existir entre nosotros con los vecinos. Es su línea de acción fundamental, la Desconfianza Estratégica, y debemos reaccionar racionalmente ante ella.
Su siembra de desconfianza estratégica en América del Sur y Central es un fenómeno que tiene profundas raíces en nuestra historia y nuestra geopolítica. A menudo, cuando en la región se busca establecer lazos de cooperación, el discurso que emana de Estados Unidos es uno que introduce divisiones y desacuerdos, señala diferencias y lo difícil que es tratarlas. Una actitud castradora de unidades.
En este proceso se lanzan advertencias sobre supuestas intenciones expansionistas de ciertos gobiernos, cuestionamientos sobre la calidad democrática de los vecinos y la promoción de miedos al sometimiento, expresiones como "no hay que olvidar…". Es notable cómo estas narrativas logran calar hondo en la conciencia colectiva de los pueblos, haciendo que sospechen de sus cercanos y sabiendo que quien las hace no tiene ningún interés en la unidad de nosotros. Y sucede el hecho curioso que los países confían más en el tirano del norte que en su vecino. Es tal la situación que aun cuando sean dos gobiernos fascistas EEUU no los deja trabajar juntos. Y Estados Unidos las lanzas a la confrontación, Ecuador contra Colombia, Chile contra Perú, Argentinas contra todos. Nunca habíamos estado tan fragmentados.
Lo más preocupante es que las estrategias diplomáticas de Estados Unidos están alimentadas por una maquinaria robusta, bien sustentada y financiada, que sistemáticamente magnifica los puntos de discordia históricos, los que van a tener efectos. Y mientras se enfatizan las diferencias y tensiones pasadas entre países, se invisibiliza los aspectos que posibilitan una respuesta conjunta. Así, transforman las iniciativas de unidad en un escenario de confrontación perpetua.
En última instancia, la siembra de desconfianza estratégica no solo afecta a los gobiernos y las élites, sino que impacta directamente en la vida cotidiana de millones de personas. La falta de unidad en la región significa que se pierden oportunidades valiosas para avanzar en el bienestar de todos.
Si Venezuela no logra actuar organizadamente y sistemáticamente, con equipos profesionales, los países de América del Sur y Central no podrán superar esa desconfianza y enfocarse en sus intereses comunes, sin lo cual es difícil crear un espacio donde la cooperación sea la norma y no la excepción, elevando así la calidad de vida y la dignidad de sus ciudadanos. Solo a través de la confianza y la colaboración será posible construir un futuro mejor para la región. Debemos mejorar la respuesta a la desconfianza estratégica y no puede ser retórica, debe ser institucional y técnica. Asi pasaremos del entusiasmo voluntarista a la planificación científica de nuestra supervivencia nacional y regional.
Oscar Rodríguez Estrada 22 de marzo de 2026