Venezuela debe forzar su puesto histórico en la nueva reconfiguración geopolítica mundial o perecerá de servidumbre

Parece que todos los siglos son iguales. Se repiten. Por supuesto, no en contenido, sino en forma. Una plantilla para el hombre en el tiempo. Mucho lo han dicho los pensadores. A la gente común le encanta esa imagen de la serpiente que se muerde la cola que alguien soltó por ahí. Leer, conocer la historia conlleva esa confirmación.

Se trata del déjà vu de la historia. Ya visto, ya vivido. No sería increíble que el hombre repita esquemas en un tiempo cíclico. Un día, un año, cien, siglos… La rueda del tiempo también se estresa y falla en ocultarle a la criatura humana su esencia maquinesca. Así como el hombre, que es un animal de hábitos, cepilla sus dientes a diario y come a específicas horas, para luego avanzar in crescendo en el día hasta morir de sueño por las noches, así los dientes de la rueda cósmica también habrán de procesar su rutina.

Geopolíticamente hablando, el siglo XX empezó con una derrota sorprendente de Rusia ante el Japón imperial (1904). Después se enfrascó la centuria en tupidas guerras durante sus primeros 50 años. Dos guerras mundiales. Cismas geopolíticos que reacomodaron al mundo. Ganadores y perdedores, amos y esclavos, sistémicos los unos,........

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