La solución final contra Irán
Es un colmo. Irán no ha caído. Por el contrario, está en una situación ventajosa, de fuerza con su estrecho de Ormuz. El país que a lo mejor se entregaba como Venezuela, se ha alzado no sólo como un rival formidable y resiliente, sino que ha ingresado al concierto de las potencias militares.
Donald Trump hizo el trabajo. Con sus inútiles ataques, lo ascendió y condecoró. Allí está el país persa, con sus drones, sus misiles, sus fronteras protegidas, sus aguas bajo control, con su exigencia atómica. El estrecho está bajo su dominio, aunque la flota estadounidense, más a un lado, aplique el bloqueo naval.
De modo que los objetivos no han sido alcanzados. Los iraníes no se han sentado a conversar, tienen los diques de sus aguas y aclaran que jamás desistirán de su desarrollo nuclear. De paso, el mundo responsabiliza a Trump del desastre económico mundial. Vino el gringo a echar a perder un poco más el planeta. El alemán, el francés, el inglés, por mencionar a tres de las siete plagas del belicismo secular, pagan hoy más por la energía. El sarcasmo de la situación........
