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Prohibido olvidar: el 3 de enero y el 11 de abril

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Para entender la geopolítica contemporánea de Venezuela, es imperativo desmantelar las piezas del rompecabezas injerencista que Washington ha intentado armar sobre nuestro territorio. En este análisis, el 3 de enero y el 11 de abril no son simples efemérides; son hitos que revelan la persistencia de una doctrina de "Cambio de Régimen" que violenta los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas.

La agresión estadounidense contra Venezuela no es un fenómeno aislado, sino una política de Estado que trasciende administraciones. Se fundamenta en la negación de la soberanía política, el derecho inalienable de los pueblos a determinar su propio destino sin injerencias externas.

El 11 de abril de 2002: El Golpe de Laboratorio. Este día marca el primer ensayo del siglo XXI de un golpe de Estado diseñado bajo los estándares de la guerra psicológica y la manipulación mediática. Fue una ruptura violenta del orden constitucional, orquestada con el beneplácito y financiamiento de las agencias de inteligencia de EE. UU.

El objetivo era claro: extirpar el germen de un modelo alternativo al Consenso de Washington. La breve dictadura de Carmona Estanga fue la prueba fehaciente de que, para el imperialismo, la democracia es un estorbo si no garantiza sus intereses energéticos.

El 3 de enero: La Institucionalización del "Estado de transición". Más recientemente, fechas como el 3 de enero (vinculadas a la instalación de asambleas espurias y el reconocimiento de "gobiernos de internet") representan la evolución de la agresión. Ya no solo se busca el golpe clásico militar, sino la construcción de una ficción jurídica para justificar el despojo de activos (como CITGO y el oro en Londres) y la imposición de Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU).

El uso del sistema financiero como arma de guerra y la promoción de autoridades paralelas no electas, pretende vaciar de contenido la soberanía estatal, en especial cuando el imperialismo estadounidense, utilizando "el poder extraterritorial" como juez y policía del mundo, decide quién es el presidente de una nación.

La agresión contra Venezuela ha mutado de la violencia callejera a la guerra multiforme. El 11 de abril nos enseñó sobre la resistencia popular y la unión cívico-militar; el 3 de enero y sus derivados nos alertan sobre la necesidad de blindar nuestras instituciones ante la piratería internacional.

"Prohibido olvidar" no es una consigna emocional; es una necesidad estratégica. Recordar estas fechas nos permite identificar los patrones de intromisión: deslegitimación de las instituciones nacionales con asfixia económica mediante las sanciones y el bloqueo.


© Aporrea