¿Quién tiene la razón?

El debate sobre la política exterior de nuestra nación frente al imperialismo estadounidense ha alcanzado una temperatura de ebullición. En las plazas, las universidades y los medios de comunicación, la opinión pública se fractura en tres grandes corrientes que intentan descifrar la estrategia del Gobierno nacional. 

Por un lado, el extremismo político (muchas veces movido por la estridencia y la miopía geopolítica) acusa al Ejecutivo de una "total sumisión" a Washington. Por otro, las mayorías perciben las acciones oficiales como un ejercicio de "prudencia" para evitar una confrontación directa y estéril. 

Finalmente, un sector cada vez más pragmático........

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