Abinader: peor que Trump
Donald Trump no es un simple loco, ni un elemental sinvergüenza.
Es la punta de lanza instrumentalizada de la escoria neofascista del imperio estadounidense en fase de decadencia híper-agresiva, híper-violenta y altamente gansterizada.
Trump y su movimiento de la nueva derecha conservadora, MAGA, son expresiones degeneradas y degradadas de una de las facciones políticas estadounidenses dependientes o asociadas a sus pervertidas elites capitalistas.
Precisamente, Donald Trump es hoy la punta del iceberg de la facción de la oligarquía capitalista que en EEUU decidió ingresar a la llamada clase política criticando la degradación de su desacreditado establecimiento tradicional; asaltando y controlando a la vez -a base de papeletazos sucios, medias verdades y mentiras- la partidocracia republicana y gran parte del electorado propio del sistema bipartidista de esa súper potencia.
Generalmente ese rol -por los asuntos sucios a que obliga una brutal resistencia a la inexorable caída imperial- recae en individualidades en extremo egocéntricas, insertadas en una de las variantes de la sociopatía política.
Recae concretamente sobre tipos como Trump y determinados especímenes de la encumbrada membresía del perverso Club Epstein.
La pedofilia, los vínculos con el cartel de Sinaloa, los infanticidios y las orgías en Mar a Lago y en ciertas islas paradisíacas –develados hasta........
