El silencio: Un bien escaso

En la era de la hipercomunicación, donde cada gesto de poder parece exigir una transmisión en tiempo real y cada conflicto reclama una narrativa inmediata, el silencio se ha convertido en un bien raro, casi subversivo. Callar, hoy, no es ausencia de discurso, sino una forma de discurso en sí misma. En este marco se inscribe el silencio sostenido por las autoridades venezolanas frente a los hechos, aún controvertidos y en proceso de verificación internacional, que distintos medios han descrito como una acción de fuerza de los Estados Unidos contra el presidente Nicolás Maduro.

Ese silencio no debe ser leído con ligereza ni reducido a la caricatura del vacío. Muy por el contrario, constituye una estrategia política, jurídica y simbólica que merece ser analizada con rigor. En contextos de alta tensión internacional, el silencio puede ser una forma superior de prudencia, una pausa deliberada que busca proteger a la nación, a sus instituciones y a su pueblo frente a la voracidad mediática, la manipulación informativa y el oportunismo geopolítico.

Desde la teoría política clásica hasta los estudios contemporáneos de comunicación estratégica, se reconoce que no toda respuesta fortalece una posición. Hannah Arendt advertía que la acción política sin reflexión degenera en reacción impulsiva, mientras que autores como Jürgen Habermas subrayaron la importancia del tiempo deliberativo para preservar la legitimidad de las decisiones públicas. El silencio, en este sentido, no es pasividad, sino contención racional.

En el caso venezolano, ese silencio ha operado como una barrera protectora frente a una avalancha de........

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