El efecto Ormuz

En el tablero fractal de la geopolítica contemporánea, pocos puntos de fricción poseen la capacidad de reconfigurar el orden mundial como el estrecho de Ormuz. No se trata únicamente de un canal marítimo por el que transita cerca del 20% del petróleo global; es, más bien, el umbral neurálgico de un sistema económico-financiero construido sobre la premisa de la hegemonía marítima occidental. La reciente escalada bélica desencadenada por Israel y Estados Unidos contra Irán —cuyos contornos aún se difuminan entre ataques cibernéticos, sabotajes a instalaciones nucleares y amenazas de bombardeos estratégicos— ha reactivado con crudeza lo que denominaré "el efecto Ormuz": la capacidad iraní de transformar su vulnerabilidad geográfica en una palanca de asimetría estratégica, desencadenando una crisis multidimensional que podría redefinir la economía global, la seguridad regional y el propio andamiaje de las instituciones internacionales.

El presente artículo sostiene que, lejos de colapsar, la República Islámica de Irán podría emerger de este conflicto fortalecida en sus vectores de resistencia, aunque a un costo humanitario y material altísimo. Para ello, se analizarán las debilidades y fortalezas iraníes, se dialogará críticamente con las tesis del exdiplomático británico Alastair Crooke en su entrevista con Glenn Diesen, y se explorarán las implicaciones en tres grandes áreas: la economía global (petróleo, desdolarización y el yuan); la seguridad internacional y regional (Oriente Medio); y la paz junto al futuro de instituciones como la ONU y plataformas emergentes como los BRICS. Finalmente, se esbozarán las ventajas que Venezuela podría extraer de este escenario, en términos económicos, de independencia y soberanía.

Debilidades y fortalezas de Irán ante la tormenta. Para comprender el efecto Ormuz, es preciso desnudar la dualidad estructural de Irán. Entre sus debilidades más notorias, destaca una economía crónicamente asfixiada por sanciones extraterritoriales que, desde 2010, han limitado su acceso al sistema SWIFT, congelado activos y encarecido la importación de bienes esenciales. La inflación persistente (superior al 40% en períodos recientes) y el desempleo juvenil —especialmente en provincias suníes y baluchíes— constituyen caldos de cultivo para la disidencia interna. Además, su defensa aérea, aunque capaz, presenta lagunas frente a la superioridad tecnológica israelí-estadounidense, como se evidenció en ataques atribuidos a instalaciones de Natanz. Militarmente, Irán carece de una proyección de fuerza convencional fuera de sus fronteras, salvo mediante delegación a milicias.

Sin embargo, sus fortalezas son de naturaleza asimétrica y profundamente estratégicas. La primera es la capacidad de negación de acceso en Ormuz: mediante una flotilla de lanchas rápidas, minas marítimas y misiles balísticos antibuque (como el Khalij Fars), Teherán ha interrumpido el tránsito de petróleo durante semanas, provocando un shock de oferta que triplica los precios del crudo. La segunda es su arsenal de misiles balísticos y drones de precisión, probado en el ataque a Ain al-Asad (2020) y en la guerra de Ucrania por proxy. La tercera, su profundidad estratégica en el "eje de la resistencia": Hezbolá (con más de 150.000 cohetes), las milicias iraquíes Hashd al-Shaabi, los hutíes y la red sirio-libanesa le permite a Irán abrir frentes secundarios que han saturado las defensas israelíes y estadounidenses. Por último, su cohesión ideológica —el paradigma de "resistencia islámica"— sigue movilizando a sectores significativos de la población chií regional, pese al descontento socioeconómico.

Alastair Crooke: Irán saldrá más fuerte y cambiará la economía mundial. En una lúcida entrevista publicada en YouTube por Glenn Diesen (profesor de la Universidad de Sudeste de Noruega), el veterano analista y exnegociador de la UE Alastair Crooke plantea una tesis que desafía el consenso occidental: "Irán saldrá más........

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