¿Qué fue de la pandemia de COVID-19? |
Entre el 2020 y el 2021 el mundo se vio convulsionado por la aparición de un nuevo virus: el coronavirus SARS-CoV-2, virus envuelto de ARN monocatenario de sentido positivo, el cual se constituyó en el responsable de la pandemia de COVID-19 que se expandió por prácticamente toda la superficie del globo terráqueo, salvo la Antártida.
Dicha pandemia ocasionó una cantidad de muertes que, luego de los recuentos y verificaciones pertinentes, según la Organización Mundial de la Salud -OMS- podría oscilar alrededor de 20 millones de personas. Eso daría una cifra de unas 25,000 muertes diarias en el momento cúspide de la pandemia.
Curiosamente la pandemia surgió luego de un año muy caliente en protestas populares; el 2019 había mostrado movilizaciones espontáneas con numerosísimas explosiones sociales en distintas partes del mundo, con millones de personas manifestando: en el continente americano (Chile, Ecuador, Colombia, Haití, Puerto Rico, Honduras, Estados Unidos), en Europa (Francia, España, Alemania, Inglaterra, República Checa), en Asia (Irak, Líbano, India, Pakistán), en África (Sudán, Argelia, Zimbabue, Egipto, Guinea), en Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea). En todos los casos, se trató de expresiones de hondo descontento por la situación económica, así como por la exclusión de amplios sectores por motivos de discriminación étnica o de género, o manifestaciones de repudio con motivo del desastre medioambiental que vivimos.
El mundo ardía, cundo en diciembre de ese año apareció este nuevo virus, que clausuró drásticamente la protesta, forzando encierros por doquier, incluso con toques de queda y militarización del espacio público. ¿Qué pasó? Una visión conspiranoica de la situación vio allí un monumental manejo de ingeniería social; como se dijo: "sin disparar un solo tiro, se terminaron todas las protestas". Otra visión, sin esa perspectiva de confabulación, ve en la problemática relación entre ser humano y medio ambiente la causa de ese desastre sanitario. Así lo consideran, por ejemplo, el Grupo de Trabajo Científico para la Prevención de Pandemias, equipo creado por el Instituto de Salud Global de la Universidad de Harvard y el Centro para el Clima, la Salud y el Medio Ambiente Global de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de dicha casa de estudios:
"El cambio en el uso del suelo, la destrucción de los bosques tropicales, la expansión de las tierras agrícolas, la intensificación de la ganadería, la caza, el comercio de animales silvestres, y la urbanización rápida y no planificada son algunos de los factores que influyen en la propagación de virus con potencial pandémico".
O el propio director de la OMS, el biólogo e inmunólogo Tedros Adhanom Ghebreyesus:
"La historia nos muestra que no será la última pandemia. (…) La pandemia reveló los estrechos vínculos entre la salud de las personas, los animales y el planeta (…) Todos los esfuerzos para mejorar los sistemas sanitarios resultarán insuficientes si no van acompañados de una crítica de la relación entre los seres humanos y los animales, así como de la amenaza existencial que representa el cambio climático, que está convirtiendo la Tierra en un lugar más difícil para vivir".
Definitivamente la pandemia fue una tragedia, con sus millones de muertos y retracción en las economías, lo cual ayudó a profundizar la pobreza de muchísima gente a nivel mundial. Hoy, ya cinco años después, el COVID-19 se comporta como una enfermedad respiratoria endémica equivalente a una gripe fuerte. Ya no es letal como años atrás, debido a la inmunidad de rebaño adquirida por la humanidad a partir de los contagios previos, y por las vacunas desarrolladas. El virus sigue existiendo, y aunque sigue circulando y mutando, y........