Relato Imaginario (XI) |
Al mirar el reloj, el gendarme apretó el acelerador de un tirón: llevaba casi una hora de retraso para llegar a la jefatura. Pero al acercarse al cruce correspondiente, se topó con un tráfico muy pesado. No le quedó más remedio que retroceder y tomar otra vía.
Al llegar, se estacionó y se bajó. Apresuró el paso, entró a la oficina sin emitir ni un saludo —algo completamente fuera de su costumbre: siempre había sido jocoso y nunca dejaba de saludar a sus compañeros. Al verlo así, algunos lo miraron con extrañeza y uno de ellos preguntó en voz alta:
¿Qué le pasa?
El gendarme llevaba gafas oscuras que ocultaban sus ojos rojos y las profundas ojeras. Temprano se había tomado un calmante para el dolor de cabeza que le atormentaba, todo producto de la falta de sueño. Se sentó en su escritorio, sacó una carpeta de la gaveta para revisarla. En ese momento, su compañero se le acercó y lo saludó. El gendarme le respondió con una seña de la mano y un movimiento de cabeza. Tras unos segundos de silencio:
El otro detective: Mira que tenemos que salir de inmediato a patrullar, como nos indicó el jefe ayer.
El gendarme asintió con la cabeza y en seguida ambos salieron de la oficina.
Al llegar a la entrada de la jefatura, se encontraron con un señor de edad avanzada, vestido con ropas raídas y rotas:
El señor: Disculpen, ¿ustedes son policía?
El otro detective y Gendarme: Sí, ¿en qué podemos ayudarle?
El señor: Quiero dar una información.
Gendarme: ¿Y sobre qué será?
El señor: Sobre la persona que encontraron muerta. Era mi amigo. Vi su foto en la prensa ayer.
El gendarme y el detective intercambiaron una mirada:
El otro detective y Gendarme: Bueno, venga con nosotros.
Volvieron a entrar a la jefatura para que el señor diera su declaración completa. Durante la misma, contó que la víctima era parte de un grupo de indigentes con quienes compartía el espacio donde dormían, pero nunca habían sabido su nombre —lo llamaban "el sin nombre". No tenía papeles de identificación, nadie conocía a su familia y era muy callado. Aunque los últimos días había actuado de forma extraña: murmuraba como si conversara con alguien y se paseaba por........